Desde mi visión, aunque los primeros textos que hablan del yoga tienen más de 4000 años, el yoga existe desde que existe el ser humano. Pues el yoga es la realidad esencial de la persona, en su totalidad. Ya que el yoga es equilibrio y presencia en el cuerpo físico y en el cuerpo mental, en conexión con lo espiritual.
Yoga es consciencia en la totalidad del SER y en la expresión de este SER; consciencia en la expresión de lo que uno hace, de cómo uno piensa, de lo que uno dice, de cómo respira, de cómo uno VIVE y se expresa, más allá del cuerpo físico y esta presencia es la que trabajamos a través de las asanas (posturas) que, cabe remarcar, que sólo son una pequeña parte dentro de la práctica de yoga.
A través de la presencia en nuestra práctica, podemos descubrir cómo respiramos, qué partes de nuestro cuerpo físico tienen más tensión y qué partes menos; cuáles son nuestras dificultades y facilidades; podemos descubrir si nos arriesgamos y nos desafiamos a probar nuevas posturas o nos mantenemos en la zona de confort o en la prudencia; y también darnos cuenta si aceptamos nuestro ritmo o lo queremos acelerar/ reducir, etc. Todos estos aspectos se traducen en pequeñas manifestaciones de lo que vamos haciendo en nuestra vida cotidiana, porque si algo nos enseña el yoga es que todo está conectado, de manera que lo que pasa en tu mat, alfombrilla, no es más que la manifestación de la expresión de tu ser en tu día a día.
Estas posturas, se trabajan como vía para conseguir un estado de concentración en la totalidad de nuestra práctica (postura, movimiento, respiración, sensación, etc), con el fin de facilitarnos el trabajo de la meditación y la PLENA CONCIENCIA DEL SER, más allá de todos los aspectos más sutiles.
El yoga es la conexión con la VERDAD y por eso propone unos pasos o aspectos como los llamados YAMAS (no violencia, decir la verdad, no robar, la continencia y el no aferrarse a las cosas), los NIYAMAS (con la conciencia de la pureza de nuestros "cuerpos" y de todo aquello que nos rodea, mostrándonos agradecidos y sin aferrarnos a nada), las ASANAS (el trabajo del cuerpo físico con nuestra práctica, trascendiéndolo para conectar con nuestra mente y con el alma), los PRANAYAMAS (Control y expansión de la energía Vital, a través de unas técnicas del control de la respiración), PRATYAHARA (el cerrarse a los estímulos externos que nos distraen, para dirigir nuestra atención hacia nuestro interior y depurar, así, nuestra mente), DHARANA (capacidad de la mente para centrarse en un solo punto, objeto o acción aumentando, de este modo, la atención y la concentración), DYANA (Es el estadio de meditación y concentración. Cuando nos mantenemos firmes en Dharana, después entramos en el estadio meditativo) y SAMADI (Cuando se pierde la conciencia de uno mismo como individuo, para reconocerse como EL TODO).
Con la práctica del Yoga, obtenemos recursos y herramientas para vivir la vida de forma más presente y así, aprendemos a respetarnos a nosotros mism@s y de esta forma aprendemos también a respetar a los demás, porque el Yoga es AMOR, es alimento para el alma, es movimiento y quietud, es luz, es fuerza de voluntad, es crecimiento personal, es fuerza interior y una constante transformación que no tiene ni principio, ni final, ya que está presente en todos nosotros desde que habitamos nuestro cuerpo físico, lo único que con su práctica despertamos e incrementamos el proceso de transformación, hacia la totalidad, hacia la expansión y hacia la liberación del Ser. Porque yoga es unión y no sólo de nuestro cuerpo físico, mental y emocional, sino que con el yoga y la meditación, recuperamos nuestra unidad esencial. De ahí que el yoga trae equilibrio a nuestras vidas, liberando el cuerpo físico para que éste funcione en su máximo bienestar, incrementando nuestra energía vital pero con la suficiente calma para conectar con la totalidad de nuestro SER.
El yoga cambió mi vida. ¿Te atreves a cambiar la tuya?
Cristina Albadalejo
Carrer de Joan Ruiz i Porta, 2, Tarragona. Teléfono 696 31 14 21