Condenados dos funcionarios de Brians por pegar a un recluso

18 de septiembre de 2017 a las 14:49h
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Martorell ha condenado a dos trabajadores de la prisión de Brians por maltratar a un interno el 1 de noviembre de 2016. Los dos funcionarios deberán pagar una multa de 350 euros por un delito leve de maltrato de obra y a indemnizar a la víctima por las posibles secuelas psicológicas a raíz de la "humillación" que dice que vivió, como ansiedad, pesadillas y depresión.
La sentencia dicta a favor de M.C.B, quien denunció a finales de año que los dos funcionarios de Brians le golpearon en la cara en uno de los despachos del módulo, hechos que han quedado como probados en el acto del juicio. Los condenados deberán pagar un mes y medio de multa, así como indemnizar a la víctima, a quien aún se le deben valorar los perjuicios psicológicos vividos a raíz de la agresión. El juzgado considera probado que sobre las 10.30 horas del 1 de noviembre de 2016 la víctima estaba en el patio de la prisión de Brians 1 cuando los dos funcionarios acusados se le acercaron y lo introdujeron en un despacho, cerraron las ventanas y lo obligaron a desnudarse. Durante diez minutos o un cuarto de hora, "sin motivo", le dieron varios golpes en la cara con los guantes puestos, mientras le decían cosas como "aquí mando yo y son mis cojones" o "mis cojones son los que mandan, sin que el recluso se pudiera defender. Cuando pudo salir al patio, se encontró con un compañero de módulo a quien le explicó los hechos. El hombre dijo que no había ido al médico el mismo día de los hechos porque tenía miedo de ir al despacho a pedir la instancia para ser visitado, y que una vez visitado por el médico no le "salió" decir que le habían pegado. Otro recluso testigo explicó que el día de los hechos estaba con la víctima en el patio y oyó cómo lo llamaban. Tardó unos quince minutos en volver y al hacerlo tenía la mejilla izquierda roja y estaba a punto de llorar y muy enfadado. La víctima le explicó que los dos acusados le habían pegado después de hacerle un "registro". Sin intercambios de palabras, le relató la víctima, los acusados le dieron una bofetada, que fue la que le hizo más daño porque no se la esperaba. Él mismo recomendó a la víctima no ir al médico el mismo día porque "hay que apuntarse con antelación, y si estás en una celda y tocas el interfono, lo que te puede pasar es que te den una paliza por molestar", explicó en el juicio. También relató que notó una sensación de acoso de los acusados a la víctima y que ésta les tenía miedo. Finalmente, él mismo redactó la denuncia por su compañero recluso. En cambio, los acusados negaron los hechos, asegurando que no lo llamaron del patio y que nunca habían tenido ningún problema con el recluso denunciante porque no era violento. Aunque no se abrió ninguna investigación interna, uno de los dos acusados admitió que los días festivos no trabajan los jefes y, por tanto, sería más fácil ocultar unos hechos como éstos. La fiscalía pedía inicialmente 180 euros de multa, mientras que la acusación particular, ejercida por Irídia, pedía 900 euros de multa. La defensa pedía la absolución, pero el juez ha creído la versión de la víctima y del testigo, ya que mantuvo la denuncia a pesar de quedar en libertad y no se aprecia ningún motivo espurio para denunciar a los dos funcionarios. Durante el acto de juicio, la defensa de los condenados manifestó que la Dirección General de Servicios Penitenciarios no había abierto ningún expediente sancionador contra ellos. El Centro Irídia para la defensa de los derechos humanos no tiene conocimientos de que Justicia haya abierto ninguna investigación a raíz de este procedimiento judicial, e insta al Departamento y la dirección del centro penitenciario a iniciar un procedimiento administrativo sancionador contra los dos funcionarios, los cuales siguen trabajando en Brians.