A partir del lunes 5 de junio y hasta el domingo 11, la Guardia Urbana pone en marcha una campaña intensiva de control en las zonas reservadas para el transporte público urbano, que se alargará de forma menos intensa durante las tres semanas siguientes, finalizando el 30 de junio. El objetivo de esta campaña es disuadir a muchos conductores del mal hábito de aparcar o estacionar en las paradas de autobús con sus vehículos privados y así garantizar la accesibilidad de los usuarios a los vehículos del transporte público municipal, favoreciendo la fluidez del tráfico al disponer de estos espacios reservados.
La consejera de Seguridad Ciudadana, Begoña Floria, ha recalcado que con la excusa de "sólo es un minuto" o "aquí no molesta", se generan problemas graves que afectan especialmente a colectivos muy vulnerables, como son las personas mayores con dificultades de movimiento, las personas con silla de ruedas o sillitas de bebés o en general las personas con dificultades de movilidad. "Cuando hay un coche mal aparcado en una parada de transporte público, el autobús no se puede acercar hasta la acera de forma correcta y los usuarios tienen que bajar como pueden o hay que esperar hasta que el vehículo se marche". Por lo tanto, tal y como ha explicado Floria, "este tipo de conductas incívicas afectan al mismo servicio, ya que hace ralentizar el recorrido habitual de los autobuses. Y generan situaciones de tensión que alteran la convivencia en el espacio urbano".
La normativa que se aplicará a los vehículos estacionados en esta zona es considerada una sanción grave y corresponde a una multa de 200 €. Durante el 2017 (hasta finales de mayo) ya se han interpuesto 169 multas al respecto.