El gobierno de Barcelona ha aprobado esta semana de forma inicial el plan de usos de Ciutat Vella con el objetivo de mejorar la calidad de vida del vecindario y reducir el "monocultivo". Esto se traduce en la prohibición de abrir ciertas nuevas actividades como bares musicales y discotecas, locutorios, locales de venta de billetes turísticos y salones de juego, entre otros. Al margen de este grupo vetado, también se establecen ciertas limitaciones para el resto de actividades. Tendrán umbrales de superficie y deberán tener en cuenta el entorno. Esto quiere decir, por ejemplo, que no se podrán abrir restaurantes de más de 100 metros cuadrados. Además, no podrán hacerlo si en un radio de 50 metros ya hay más de 300 metros cuadrados de restauración. Finalmente, deberán vigilar que en un radio de 100 metros no haya ya más de 1.300 metros cuadrados de actividad con impacto nocturno, ya sean discotecas, otros restaurantes o incluso heladerías. El gobierno busca apoyos para aprobar el plan en el pleno de diciembre o enero.
La comisión de gobierno del Ayuntamiento ha aprobado inicialmente el nuevo Plan especial urbanístico de ordenación de las actividades de pública concurrencia, comercios alimentarios, servicios turísticos y otras actividades en el distrito de Ciutat Vella. A partir de ahora se abre un período de exposición pública hasta el 4 de diciembre para que se puedan presentar alegaciones y después se iniciará el proceso de negociación política. La concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, ha remarcado que este es un distrito "eminentemente residencial", donde hay una densidad de población alta pero a la vez hay "mucha actividad económica destinada al visitante". Con este plan de usos se busca "preservar la salud de los vecinos, la convivencia y fomentar la diversidad comercial y el comercio de proximidad", ha explicado Pin. Es por eso que hay un conjunto de nuevas actividades que directamente se prohibirán. Hay que tener en cuenta que el plan no puede actuar sobre el pasado o el presente, sino solo sobre el futuro. Las actuales discotecas podrán permanecer abiertas y también se podrán traspasar. Ahora bien, si cesan la actividad ya se deberán acoger a los nuevos criterios. Nuevos locales prohibidos En este grupo de nuevos locales vetados hay, además de las discotecas, los bares musicales; las salas de baile o de fiestas con espectáculo; los cafés teatro o cafés concierto; las salas de exhibición sexual y los locales donde se ejerce la prostitución; los salones de juego, bingos y casinos; los juegos o atracciones recreativas o deportivas; los karaokes; los locutorios; los establecimientos que dispongan de máquinas expendedoras de alimentos; los 'meublés' o pensiones por horas; los supermercados de más de 400 metros cuadrados; los locales para guardar maletas; los establecimientos que venden viajes, servicios turísticos o billetes, y las oficinas de información turística. Los locales de venta y alquiler de bicicletas, motos o vehículos de movilidad personal solo podrán abrir en rutas especificadas por la ordenanza correspondiente. Dejando al margen estos establecimientos, el resto se deberán acoger a una serie de limitaciones. La primera es de superficie, pero también deberán controlar qué establecimientos hay en el entorno, tanto de su categoría como en general. Habrá, por tanto, dos radios, uno que se aplicará a todas las actividades y un segundo añadido que afecta a las actividades con impacto nocturno. El primero es variable. El segundo es de 100 metros y establece un límite de 1.300 metros cuadrados de establecimientos que provoquen afectaciones por la noche. Por ejemplo, en el caso de un restaurante primero hay un límite de superficie, en este caso 100 metros cuadrados. Además, en un radio de 50 metros debe controlar que no haya ya más de 300 metros cuadrados de esta actividad. Finalmente, en 100 metros no se pueden superar ya los 1.300 metros cuadrados de actividades con impacto nocturno. En este último radio no solo hay discotecas, sino que también quedan encuadrados establecimientos como heladerías, las pastelerías, las panaderías y los autoservicios más pequeños, ya que su horario de apertura puede ser muy extenso. Las restricciones son menores, en cambio, para actividades culturales, tiendas alimentarias vinculadas al consumo de proximidad, supermercados entre 150 y 400 metros cuadrados o establecimientos de venta de productos cotidianos, por ejemplo. Rehabilitación de edificios Un nuevo criterio que también introduce este plan es el de vulnerabilidad, teniendo en cuenta que el distrito de Ciutat Vella tiene muchos edificios frágiles y en malas condiciones de insonorización. Para abrir ciertos establecimientos habrá que pasar una inspección de todo el edificio y rehabilitarlo si es necesario. No será suficiente, como hasta ahora, con insonorizar el local concreto. El plan vigente, que está suspendido por una sentencia judicial que aún no es firme, es del año 2013 y establecía zonas especiales en el distrito donde no se aplicaba ninguna restricción, como por ejemplo en Robador, George Orwell, el Pou de la Figuera, Escudellers o el Call. Esta liberalización, apunta el gobierno, ha hecho que en cuatro años se haya producido una gran transformación del distrito. Con esta ordenación, que impone una zona única excepto en La Rambla, se pretende ser mucho más restrictivo. Además, se acaba con el traslado de licencias del plan anterior, es decir, que fuera necesario dar de baja una para después abrir una nueva actividad. Esto había generado un mercado negro de licencias y también había quedado anulado por los tribunales. Se volverá al traspaso de siempre. Suspensión de licencias vigente La suspensión de licencias actual continuará vigente hasta que se apruebe el nuevo plan, pero el gobierno deberá buscar los apoyos políticos para hacerlo. Tirarán adelante los que ya tengan el certificado de aprovechamiento urbanístico, pero no los que estén en fase de informe previo, por ejemplo. Esto podría afectar a una treintena de peticiones, algunas ya judicializadas. Ahora mismo hay en Ciutat Vella un total de 2.191 licencias de pública concurrencia otorgadas, sin contar los establecimientos de hostelería, que no están regulados en este documento. De estas, un 41,15% corresponde a restauración; un 27,92% a alojamiento, y un 17,7% a la venta de productos alimentarios. Ciutat Vella tiene cinco veces más establecimientos de concurrencia pública que Gràcia. La comisión de gobierno del jueves también ha aprobado cinco regulaciones singulares de terrazas en cinco emplazamientos del distrito: la plaza de Sant Pere; la plaza de la Barceloneta; la plaza de les Olles y la calle Rere Palau; la calle de Requesens, y la calle del Consolat de Mar.