Barcelona es la sexta ciudad más sucia del Estado según una encuesta que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha llevado a cabo a 6.853 ciudadanos y ciudadanas de una setentena de municipios. En concreto, los vecinos y vecinas dan a la capital catalana una puntuación de 40 sobre 100, once puntos menos de los que el municipio obtuvo en la anterior edición de este sondeo. Madrid está en una situación muy similar y Lleida, Tarragona, Badalona, Terrassa y L'Hospitalet de Llobregat también suspenden. Por su parte, Girona saca un aprobado justo y Sabadell es la única ciudad catalana que saca buena nota, con un 64 sobre 100. Los excrementos de perros, la suciedad alrededor de los contenedores y los grafitis son los principales motivos de queja.
La encuesta ha revelado que una de cada tres personas suspende la capital catalana en términos de limpieza urbana. Esto la convierte en la sexta ciudad más sucia de entre todas las seleccionadas, lo que representa un descenso de once puntos respecto a la anterior edición del sondeo, que se hizo ahora hace cuatro años.
Los vecinos y vecinas han puntuado una docena de aspectos relacionados con la limpieza. Las peores calificaciones se han otorgado a la presencia excesiva de excrementos de perro en las aceras y de grafitis en la vía pública, y a la suciedad que generan los botellones.
Según la OCU, las ciudades más sucias del Estado son Palma, Alicante y Sevilla, y las más limpias, Oviedo, Bilbao, Vigo, Pamplona y Albacete.
La OCU ha indicado que no existe una relación directa entre una mayor inversión en limpieza y una puntuación más elevada. En este sentido, ha revelado que Pamplona y Albacete, dos de las ciudades más limpias según los vecinos y vecinas, gastan 46 euros al año por residente en esta partida, frente a los más de 80 euros que invierten otras capitales como Sevilla, Barcelona o Madrid.
Lo que sí influiría de manera positiva es el número de días de lluvia y sobre todo la asiduidad de las tareas de limpieza. Así, a más frecuencia de barrido, mejor calificación. Por todo ello, la OCU ha pedido a los ayuntamientos que incrementen estas tareas y que hagan un mayor control de los excrementos caninos. De hecho, ha señalado que el número de multas por no recoger los excrementos de perro es anecdótico y ha advertido que en la mayoría de las ciudades se considera una falta leve.