El Hostal de Pinós (Solsonès) abrió sus puertas en el año 1524 para alojar peregrinos y darles de comer. Cinco siglos después, el establecimiento sigue sirviendo comidas, aunque en los años setenta perdió la función de hostal. Mònica Segués lleva una veintena de años al frente del restaurante y asegura que se trata de uno de los establecimientos más antiguos de Cataluña que ha permanecido abierto de forma ininterrumpida.
Segués dice que la pandemia fue un golpe muy duro para el establecimiento y ahora se le ha sumado el encarecimiento del precio de la energía y de las materias primas. A pesar de ello, se muestra optimista: "Si hemos aguantado 500 años, podremos aguantar 500 más". El hostal se encuentra al lado del Centro Geográfico de Cataluña.

Donde antiguamente había camas de paja, ahora hay mesas y sillas donde se sirven comidas cada día excepto los martes, que es el día de descanso semanal. Situado en el corazón de Cataluña, el Hostal de Pinós abrió sus puertas por primera vez en el año 1524 y, desde entonces, no ha dejado nunca de servir comidas. La actual responsable del establecimiento, Mònica Segués, explica en una entrevista a la ACN que en los años setenta el hostal dejó de tener habitaciones y pasó a ser solo un restaurante de cocina tradicional catalana.
Segués lamenta que en estos momentos el sector de la restauración pasa por una época complicada: "Venimos de una pandemia y cuando empiezas a trabajar te encuentras con que todo se ha encarecido. Hemos subido un poco los precios porque no era sostenible poder pagarlo todo".
Como ocurre en otras zonas rurales, en Pinós también se encuentran dificultades a la hora de encontrar personal cualificado para trabajar en el restaurante. A pesar de ello, se muestra optimista: "Este hostal ha sufrido mucho, ha sobrevivido a guerras, nevadas, lluvias y se mantiene intacto. Si ha soportado todas estas penurias imagínate si no lo haremos ahora que tenemos muchas más comodidades".

Una ubicación "privilegiada"
Xavi Solà es guía turístico y miembro de la asociación Ruta del Barroco. Ofrecen una ruta turística al Santuario del Miracle y a Pinós, que se encuentran muy cerca. Solà relata que el Hostal de Pinós se encuentra en un punto geográfico "privilegiado": "Está situado a 900 metros sobre el nivel del mar en una colina con vistas a los cuatro vientos".
Esta ubicación, explica Solà, hace que en este lugar ya se encuentren restos de los íberos y los romanos. "Nos encontramos en territorio de frontera entre la Cataluña Vieja y la Nueva. Era una zona muy transitada por donde pasaba la ruta de la sal y un lugar de paso de la trashumancia", explica el guía, que dice que esto provocó que se instalara un hostal en el año 1524.

Además, Solà recuerda que la leyenda dice que en el año 1505 un vecino de Matamargó se detuvo a rezar en el Santuario de Pinós, construido en el año 1312, y, en medio de la oración, se le apareció la virgen. A partir de este hecho se construyó la iglesia de Santa Maria de Pinós y, a su lado, el Hostal de Pinós.
Solà explica que este hostal hace cinco siglos "acogía a los peregrinos que iban al santuario atraídos por la aparición de la virgen o gente de paso que se quedaba a pasar la noche". Recuerda que el hostal tenía una sala muy grande donde se servían comidas y, al lado, "grandes habitaciones donde todos los huéspedes dormían juntos en literas de paja".
Además, el hostal conserva elementos originales de cuando se abrió el establecimiento como una inscripción en la entrada donde se lee que "en el hostal, sin dinero, no dan nada". Solà relata que el hecho de que el hostal esté situado en el centro geográfico de Cataluña también le da un "interés muy grande". "Esto es muy atractivo para la gente que viene de fuera", expone Solà.
