El Ayuntamiento de Cambrils se ha convertido en un polvorín político por la expulsión del concejal de Junts, Enric Daza, del gobierno municipal. La expulsión supuso la salida del gobierno de las otras dos concejalas juntantes, dejando un gobierno en minoría que no podrá gobernar sin los apoyos necesarios para aprobar los proyectos más importantes para la ciudad en los próximos años, empezando por los presupuestos municipales de 2025.
Por este motivo, Alfredo Clúa, hasta ahora alcalde socialista de la ciudad, dio un paso al lado para permitir nuevas mayorías que permitieran la gobernabilidad del consistorio, una decisión no compartida por ERC, que en rueda de prensa aseguró que no comparten la decisión del alcalde y que apostaban por mantener el gobierno municipal y llegar a acuerdos puntuales con el resto de fuerzas del consistorio.
ERC y Comunes, críticos con el alcalde para dimitir
La portavoz republicana, Camino Mendoza, se mostró “decepcionada” con el alcalde y lo criticaron por haber mantenido una ronda de contactos con el resto de fuerzas sin que ellos, que forman parte del gobierno, estuvieran presentes. Desde los Comunes han hecho la misma valoración.
Jordi Barberà, portavoz de En Comú Podem en Cambrils, esta mañana se ha mostrado próximo a la postura de los republicanos y ha pedido un pacto a cuatro con el NMC de Oliver Klein.
En esta rueda de prensa, Barberá ha acusado a Clúa de ser “desleal” y de haber dado un “espectáculo lamentable” con la ronda de contactos posterior a la salida de Junts del gobierno municipal, calificó de “pantomima”. Así, Barberá también defiende mantener el gobierno municipal en minoría porque “había un proyecto”, y ha acusado al alcalde de falta de liderazgo.
Los Comunes se han propuesto como enlace para llegar a acuerdos entre las diversas fuerzas políticas y creen que, junto con el PSC y ERC, pueden hacer del NMC un partido con posiciones más progresistas, y así evitar un pacto del partido de Oliver Klein con Junts y el PP que les daría mayoría en el pleno.
El PSC acusa a ERC de vetar la entrada de Klein en el gobierno municipal
Ahora ha sido el PSC quien ha salido al paso para responder con contundencia a todas las críticas recibidas en las últimas horas. El grupo municipal ha hecho un comunicado donde acusa a “compañeros de gobierno” de declaraciones que “no se ajustan ni mucho menos a la realidad”.
Concretamente, los socialistas han asegurado que la ronda de contactos con los partidos de la oposición se pactó con el resto de los grupos del gobierno, y que incluso emitieron un comunicado conjunto para explicar la situación.
El PSC también puntualiza que los tres partidos participaron en una reunión con la NMC donde se le propuso la integración en el gobierno municipal a cambio de un año de alcaldía a Oliver Klein. Se trataría del último de los tres años de alcaldía que atajaban a Clúa, ya que el cuarto año debía ser para Camino Mendoza, según el acuerdo de gobierno al que se llegó en el año 2023. Según los socialistas, sin embargo, ERC vetó esta posibilidad.
Así, sin este año de alcaldía para Klein, el acuerdo era imposible de alcanzar, según los socialistas, que advirtieron de las consecuencias de quedarse en minoría, unas consecuencias aceptadas por el resto de fuerzas gubernamentales municipales.
Finalmente, el PSC ha acusado a Jordi Barberà de haber mostrado disponibilidad a entrar en un gobierno municipal del NMC con el PP, pese a que su partido no compartía esta decisión.
Mientras tanto, la ciudadanía cambrilense sigue sin saber qué pasará. El gobierno municipal está en minoría, no puede aprobar las cuentas y muchos proyectos vitales de Cambrils de este mandato podrían quedar afectados si no salen adelante.
El alcalde ya ha anunciado su decisión de dimitir, y si no hay acuerdos y una mayoría absoluta que investigue a otro alcalde o alcaldesa, Oliver Klein cogería la vara de mando, con la duda de si lo haría solo o con suficientes apoyos para no tener que gobernar en minoría.