Varias encuestas han reflejado en los últimos tiempos una hostilidad hacia el feminismo entre los hombres jóvenes, en contraposición con el posicionamiento mayoritario de las chicas de su edad. Cerca de la mitad de los chicos menores de 25 años no creen que el feminismo promueva una sociedad más justa y democrática, y casi seis de cada diez opinan que el movimiento “ha ido demasiado lejos”. Expertos consultados por la ACN coinciden en señalar un efecto rebote al auge del feminismo y un “sentimiento de pérdida de privilegios” de los hombres. También destacan el atractivo de los mensajes de la ultraderecha, pretendidamente “antisistema”. En todo caso, constatan que se ha producido un cierto divorcio dentro de la propia generación y avisan de los riesgos de la situación.
Según las fuentes consultadas, las causas de este fenómeno son múltiples. La secretaria del Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña (CNJC), Núria Matamoros, destaca que una de las “claves” es que el discurso feminista ha penetrado y ahora está “fuertemente institucionalizado”. En este sentido, oponerse es, para muchos jóvenes, una manera de “rebelarse contra lo que se ha convertido en status quo y reforzar así su identidad”, expone.
El otro argumento es que los cambios sociales que está promoviendo el movimiento feminista pueden generar “miedo” entre los chicos jóvenes, según añade la politóloga Xènia Roca. “Si tú tienes una posición que se puede ver en peligro, esto puede ser un elemento de radicalización hacia el otro lado”, desgrana. Desde el CNJC hablan directamente del “miedo a perder los privilegios que, desgraciadamente, los hombres han tenido históricamente en nuestra sociedad”. Su secretaria lamenta que muchos jóvenes “que sienten que el feminismo los señala, en lugar de cuestionar sus propios privilegios, buscan espacios donde se sientan que les validen”.
La “sospecha permanente”
Con otra mirada, el psicólogo y divulgador José Ramón Ubieto dice que hay situaciones en las que este “sentimiento de injusticia” de los hombres “puede estar validado”. Según Ubieto, son muchos los que “tienden a pensar que están siendo injustamente culpabilizados y acusados de muchas cosas”. El psiquiatra relata casos de “pacientes jóvenes de familias progresistas, educados en la igualdad de género, que se quejan de que dentro del discurso feminista está la sospecha permanente de que los hombres son potenciales violadores”. “Y hemos sentido algunos discursos políticos en este sentido”, añade.
Todas las reflexiones, más o menos de acuerdo con las razones de estos jóvenes, pivotan sobre un estado de opinión que muestran las encuestas: una de cada tres personas opina que el feminismo “ha ido demasiado lejos”, y la percepción llega al 54% de los hombres jóvenes de 16 a 24 años, es decir uno de cada dos, según la Encuesta de Valores del CEO publicada hace ahora un año.
La ultraderecha “antisistema” que “vende” antifeminismo
Pero, ¿por qué entre los jóvenes (hombres) se ha extendido más esta percepción? Las tres fuentes consultadas vuelven a coincidir aquí en el papel decisivo de la ultraderecha, por su capacidad de penetración en el mundo de los jóvenes a través de las redes sociales y por el contexto de precariedad y “de incertidumbre” hacia el futuro de esta generación.
El profesor Ubieto dice que estamos viviendo “la paradoja” de que una parte de los jóvenes están votando a una extrema derecha “que ha sabido representar el papel de antisistema”, haciéndose así muy atractiva para los adolescentes, que quieren “separarse de aquello que les ha constituido”.
“Ellos son los disruptivos, y buscan culpables fáciles a los problemas”, coincide la politóloga Xènia Roca. Según ella, “es una estrategia de ‘lobbys’ con valores tradicionales muy potentes que se han gastado muchos caleros para construir esta narrativa y transmitirla”. Desde el CNJC, añaden que la incidencia de los discursos misóginos y en todo caso contrarios a la igualdad de género se han “estado viendo en las elecciones de Estados Unidos”. Matamoros asume “el poder y la influencia que tienen las redes sociales, sobre todo en la gente joven: la generación que está más informada pero también donde más están calando las ‘fake news’ y el discurso reaccionario”. “Es muy preocupante”, expresa.
“No hay diálogo” entre chicos y chicas
La percepción sobre el feminismo que capturan las encuestas de opinión es muy desigual entre los chicos y las chicas del mismo grupo de edad. De hecho, las chicas de 16 a 24 años se sitúan en el extremo contrario que sus compañeros: el 82% creen que el feminismo promueve una sociedad más justa y democrática (hacia el 46% de los chicos de la misma franja), por encima de la percepción de las mujeres en conjunto, que se sitúa en un 75%. Y respecto al grado de acuerdo con la idea de que el feminismo “ha ido demasiado lejos”, las chicas jóvenes son también el grupo que menos lo piensa, con un 23% –por el contrario, eso lo piensan más de la mitad de los chicos.
Sobre este divorcio de opiniones entre chicos y chicas de las propias generaciones (que no se produce en edades más avanzadas), Xènia Roca afirma que “no hay diálogo”, y en el mejor de los casos lo que hay es más conflictividad entre iguales. “Está pasando”, subraya. Su miedo es que políticamente esto conduzca a “dar pasos atrás” en avances en igualdad de género, “dependiendo de la opinión que más pese”. “Si se impone la corriente en contra de este tipo de movimientos, y los partidos políticos deciden seguirlos, quizás vamos atrás”, ha alertado.
Faltan “referentes masculinos positivos”
Para “revertir” esta situación, desde el Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña (CNJC), apuestan por “ofrecer referentes masculinos positivos” (que defienden el feminismo o los derechos de la LGTBIQ+, por ejemplo) para que los jóvenes vean que sus intermediarios, su gente más cercana, también pueden defender estas cuestiones. “Porque también hay hombres feministas”, apunta, Núria Matamoros, que remacha que se debe “trabajar en la revisión de las masculinidades y ofrecer narrativas alternativas que conecten con los jóvenes, sin hacerlos sentir atacados”.
El mensaje del psicólogo José Ramón Ubieto también es en clave esperanzadora. A su juicio, no se debe magnificar este estado de opinión actual de los jóvenes, y, en cambio, hay que poner en valor que “el grado de concienciación feminista” de esta generación respecto a las anteriores, los chicos incluidos. “Es cierto que hay un sector de los chicos jóvenes que están en contra del feminismo, pero también lo es que situaciones (de sexismo) que antes consideraban normalizadas ahora no lo son. Hay un avance que no se puede negar”, concluye.