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Los pasajeros de los dos trenes de alta velocidad que han chocado este miércoles por la mañana en Toledo han vivido el accidente, que ha causado más de 60 muertos, con mucho miedo y confusión. En el caso de los que viajaban en el tren de Iryo, explican que llevaban entre 10 y 20 minutos parados en la vía cuando han notado el choque del segundo convoy.
“En ningún momento ha habido indicaciones por megafonía, ni antes ni después del accidente. Esto ha sido sorprendente”, dice a la ACN Juan Manuel, que iba hacia Córdoba. Por su parte, Salvador, que viajaba a Sevilla en un AVE, afirma que ha notado un “impacto brutal”. “La mayoría de los pasajeros del vagón, que iban en el sentido de la marcha, han salido disparados”, relataba desde Urda.
El impacto y la primera evacuación
Según los primeros indicios, el AVE ha chocado por detrás con el tren de Iryo, lo que ha provocado el descarrilamiento de un vagón del primero y de dos del segundo, que han caído por un terraplén. En el AVE viajaban 397 pasajeros y en el Iryo, 152 personas, entre pasajeros y tripulación. Según Salvador, los pasajeros del AVE han notado el choque media hora después de salir de Madrid en dirección a Sevilla.
En el momento del impacto, los pasajeros han intentado salir rápidamente de los trenes, incluso rompiendo ventanas, para alejarse de la zona ante la posibilidad de que hubiera un incendio u otro impacto. “He ayudado a gente a bajar. Había mucha pendiente y era muy difícil moverse para irse”, relataba Salvador mientras esperaba que un autobús lo llevara a Sevilla. “El miedo principal es que viniera otro (tren)”, reconoce.
Juan Manuel, por su parte, destaca que su tren se había parado en medio del campo bastante rato antes de recibir un impacto. Otros usuarios del Iryo definen la colisión como un impulso tan fuerte que han tenido la sensación de que el convoy se había puesto en marcha de golpe. “Cuando hemos evacuado y hemos salido del tren, hemos visto lo que había pasado, que era terrible, impresionante”, describía mientras esperaba poder irse de Urda acompañado de su padre.
“Teníamos miedo de la tensión eléctrica”
En su caso, se han quedado bastante rato en el vagón después del accidente. “No había ninguna indicación para bajar y teníamos miedo de la tensión eléctrica. Esto ha sido así hasta que hemos oído que había que bajar y evacuar el tren. Al bajar, no veíamos el tren que había volcado, pero, al alejarnos, lo hemos visto con la Guardia Civil, bomberos y ambulancias”, destaca. Una vez los han recogido las autoridades, les han dado agua, comida y caldo, relata.
Arabella, una turista filipina que también viajaba en el Iryo, destaca que todo ha pasado “muy rápido”. “Mi marido estaba durmiendo y yo miraba el teléfono y, en cuestión de segundos, hemos salido volando de la silla y hemos acabado en el suelo”, lamentaba, explicando que la mesa donde estaban sentados incluso se ha arrancado del sitio. “Llevábamos entre 15 y 20 minutos parados”, añade, diciendo que lo que ha vivido ha sido “muy dramático”.
Escenario “dantesco” en Urda
Antonio, el farmacéutico de Urda, ha explicado a la ACN que ha sido uno de los primeros vecinos en llegar a la zona del accidente de los dos trenes. “Cuando he llegado, era dantesco. Todavía no había coches y ver el centro del accidente era dantesco. Había cadáveres, gente muriéndose, brazos cortados… Como no podía hacer nada, era una impotencia total, así que he vuelto a la farmacia y he vuelto con medicamentos, analgésicos, morfina… Entonces ya había un despliegue y muchos sanitarios”, ha relatado desde el polideportivo de Urda, donde se ha habilitado un punto de atención a afectados.
En este espacio no han parado de llegar alimentos, mantas, utensilios y trabajadores de las fuerzas de seguridad e incluso de la embajada de los EE. UU. durante toda la mañana.