El gobierno español quiere convertir la transición ecológica en una herramienta de protección social. El presidente Pedro Sánchez ha presentado en Madrid el nuevo Plan Social para el Clima, un programa dotado con 9.000 millones de euros y cofinanciado con recursos europeos que busca reducir el impacto económico del cambio energético sobre los hogares más vulnerables, las pymes y los autónomos.
El plan se desplegará en dos grandes líneas de actuación: vivienda y movilidad. La primera concentrará 4.700 millones de euros para mejorar la eficiencia energética de edificios y barrios, impulsar comunidades energéticas y construir vivienda social con altos estándares de sostenibilidad. La segunda movilizará 4.300 millones para reforzar el transporte público, la movilidad rural y la renovación de flotas profesionales.
La transición ecológica como medida social
Sánchez ha defendido que la lucha contra el cambio climático no puede recaer sobre las personas con menos recursos. “No permitiremos que el coste de la transición ecológica recaiga sobre quien menos margen tiene”, ha afirmado durante la presentación del plan.
El presidente español ha vinculado esta iniciativa al Fondo Social para el Clima de la Unión Europea, creado para acompañar a la ciudadanía ante la ampliación del mercado europeo de emisiones a los edificios residenciales y al transporte. Según ha explicado, la aportación española representa aproximadamente una cuarta parte de la financiación total del programa.
Rehabilitar viviendas y reducir facturas
La partida más importante del plan se destinará a la vivienda. El objetivo es acelerar la rehabilitación energética de barrios vulnerables y edificios residenciales para que consuman menos energía, emitan menos gases contaminantes y permitan reducir las facturas de calefacción y refrigeración.
El gobierno español también prevé fomentar el autoconsumo colectivo y las comunidades energéticas, con la voluntad de que más ciudadanos puedan producir y compartir energía renovable. Sánchez ha defendido que estas medidas deben servir para “democratizar” el acceso a la energía y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El programa también incluye la construcción de nueva vivienda social con criterios energéticos muy exigentes, una línea que el ejecutivo presenta como una respuesta simultánea a la crisis climática y a las dificultades de acceso a la vivienda.
Un abono social para el transporte público
La segunda rama del plan se centrará en la movilidad. El gobierno español quiere reforzar el transporte rural en coordinación con las comunidades autónomas y poner en marcha un abono único social que facilite la práctica gratuidad del transporte público urbano, metropolitano e interurbano para millones de ciudadanos.
Esta línea también incluirá ayudas para autónomos, microempresas y pymes para que puedan renovar sus vehículos y adaptarse a una movilidad menos contaminante y más económica. El ejecutivo también plantea acelerar la electrificación del transporte comercial y del transporte aéreo.
Menos dependencia del gas y del petróleo
Sánchez ha situado el plan en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética, la guerra de Ucrania y las tensiones en Oriente Medio. Según ha defendido, ampliar las renovables y la electrificación no solo es una apuesta climática, sino también una estrategia de soberanía energética.
El presidente español ha asegurado que reducir la dependencia del gas y del petróleo hace España “más libre e independiente” y ha insistido en que la transición ecológica debe ser “una oportunidad compartida” para el conjunto de la sociedad.