Antonio Tejero Molina, el teniente coronel de la Guardia Civil que encabezó el golpe de estado del 23-F, ha muerto hoy con 93 años. Casualmente, esta mañana la Moncloa ha publicado todos los archivos en referencia al alzamiento, tres días después del 45º aniversario de los hechos.
Las imágenes de Tejero ingresando en el Congreso de los Diputados gritando "quieto todo el mundo" han pasado a la historia de España. Sin embargo, hoy en día todavía había muchas incógnitas al respecto que se han dado a conocer esta mañana, horas antes de que se confirmara la muerte del máximo símbolo del golpe de estado.
Antonio Tejero ha muerto con 93 años el mismo día que se han desclasificado los archivos del 23-F
“Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de febrero de 2026, mi padre, Antonio Tejero Molina ha muerto en compañía de todos sus hijos, habiendo recibido los últimos sacramentos y la Bendición de su Santidad León XIV. Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa hacia Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias”, recogía el comunicado compartido por el abogado de la familia, Luis Felipe Utrera Molina.
A causa del golpe de estado, Tejero fue condenado a 30 años de prisión y durante estos últimos tiempos sus apariciones han sido muy escasas. Tal como ha recogido El País, el teniente coronel de la Guardia Civil estuvo presente durante la reinhumación de los restos del dictador Francisco Franco, consolidándose como un símbolo de la extrema derecha. Además, después de las muertes de los generales Jaime Milans del Bosch en 1997 y de Alfonso Armada en 2013, era el único de los ideólogos del 23-F que continuaba con vida.
De esta forma, con la muerte de Antonio Tejero y la desclasificación de los archivos del fallido golpe de estado la población podría dar carpetazo al 23-F. Igualmente, durante las próximas semanas se podrían dar a conocer más novedades que ayuden a esclarecer una de las fechas más importantes del país, aunque la muerte del teniente coronel de la Guardia Civil podría suponer que algunas de las incógnitas nunca obtengan respuesta.