El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza las perspectivas de la economía española y prevé que el PIB crezca un 2,5% este 2026. La nueva estimación mejora en cuatro décimas la publicada el pasado julio y sitúa España por encima del ritmo previsto tanto para la zona euro como para el conjunto de la economía mundial.
El organismo calcula que la economía global avanzará un 3,1% este año, una décima más de lo previsto anteriormente, mientras que la zona euro crecerá un 1,1%, dos décimas por encima de la última proyección.
Para 2027, en cambio, el FMI no introduce cambios: mantiene un crecimiento del 1,8% para España, del 3,4% para el conjunto mundial y del 1,2% para la zona euro.
La economía resiste mejor de lo previsto el shock energético
Las nuevas previsiones llegan en un contexto marcado por las tensiones energéticas derivadas del conflicto en Oriente Medio. El FMI reconoce que la disrupción de los mercados ha sido “más persistente de lo que se esperaba”, pero considera que la economía internacional ha logrado absorber mejor el impacto.
Entre las causas, señala la reorientación de las rutas de suministro, el incremento de la producción energética en otros países y el fuerte aumento de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial. “Sin estos ajustes, la interrupción del petróleo por sí sola habría reducido significativamente el crecimiento global en 2026”, advierte el organismo.
El Fondo también destaca la fortaleza de los mercados laborales, que se han mantenido “inesperadamente fuertes”, y la resistencia de los sistemas financieros tras años marcados por el endurecimiento de la política monetaria.
La inflación global subirá hasta el 4,7%
La mejora del crecimiento no evitará, sin embargo, un nuevo repunte de los precios. El FMI prevé que la inflación mundial se sitúe en el 4,7% este año debido, principalmente, al encarecimiento de las materias primas.
Para 2027, el organismo espera que baje hasta el 4,1%. En el caso de la inflación subyacente, las proyecciones son del 3,9% este 2026 y del 3,7% el año que viene.
El Fondo alerta especialmente del impacto que los alimentos más caros pueden tener sobre los hogares y los países con menos ingresos. Entre los factores de riesgo cita las alteraciones en las rutas de transporte, el incremento del coste de los fertilizantes, las restricciones a las exportaciones y los episodios meteorológicos extremos.
El boom de la IA también concentra riesgos
A pesar de considerar que la inversión tecnológica ha ayudado a sostener la actividad económica, el FMI advierte que el auge de la inteligencia artificial está concentrando una parte importante del crecimiento en un número reducido de empresas, sectores y economías.
Esta dependencia podría convertirse en un factor de vulnerabilidad si el ritmo de inversión tecnológica se frenara o si las expectativas actuales no acabaran cumpliéndose.
El organismo también señala como riesgo el elevado endeudamiento público de numerosas economías y avisa que un deterioro de las condiciones financieras podría hacer que el crecimiento de 2027 acabara siendo “materialmente inferior” al previsto.
Ante este escenario, el FMI reclama preservar la estabilidad financiera, reforzar las cuentas públicas y facilitar la actividad del sector privado, al tiempo que insiste en la necesidad de cooperación internacional para afrontar unas tensiones económicas que superan las fronteras estatales.
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