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La investigación sobre la muerte de una enfermera en un hotel de Marbella ha incorporado nuevos detalles sobre las horas previas al deceso. El médico que la acompañaba habría admitido espontáneamente ante la Policía Nacional que le había administrado varias botellas de propofol a través de una vía en la yugular.
El facultativo, de 66 años, fue detenido el jueves 1 de octubre y quedó en libertad provisional el domingo, tras pasar a disposición judicial. La víctima tenía 56 años y ambos trabajaban en el Hospital Costa del Sol de Marbella.
¿QUÉ EXPLICÓ EL MÉDICO A LA POLICÍA?
Según la información conocida sobre su explicación a los agentes, el médico reconoció que había inyectado a la mujer propofol, un anestésico de uso hospitalario. También aseguró que ella le había administrado una dosis del mismo medicamento mediante una punción en el antebrazo derecho.
De acuerdo con este relato, ambos se quedaron dormidos. Cuando el facultativo se despertó, sobre las siete de la tarde, comprobó que su compañera no reaccionaba y avisó a los servicios de emergencia.
Los investigadores encontraron varios fármacos en la habitación. La investigación continúa para aclarar las circunstancias de la muerte y determinar las posibles responsabilidades.
LIBERTAD PROVISIONAL CON MEDIDAS CAUTELARES
La magistrada acordó dejar al médico en libertad provisional con retirada del pasaporte y prohibición de salir de España. Valoró su arraigo en el municipio y la ausencia de riesgo de destrucción de las pruebas que ya se habían recogido.
El facultativo se acogió al derecho a no declarar ante la jueza. La acusación particular, que representa al marido de la víctima, había pedido su ingreso en prisión al considerar que los hechos podrían constituir, entre otros delitos, un homicidio doloso.
LA CAUSA PASA A VIOLENCIA SOBRE LA MUJER
La posible relación sentimental entre el médico y la enfermera ha llevado a la instructora a derivar el procedimiento a la Sección de Violencia sobre la Mujer del Juzgado de Instrucción de Fuengirola, para que valore si los hechos pueden constituir un caso de violencia de género.
La causa se encuentra en una fase inicial e investiga presuntos delitos contra las personas con resultado de muerte, contra la salud pública y de hurto continuado. Las indagaciones también apuntan a que los medicamentos utilizados durante los encuentros habrían sido sustraídos del hospital donde trabajaban.