Una situación poco habitual se vivió este lunes en el aeropuerto de Tenerife Sur, en Canarias. Un hombre de 80 años se disponía a coger un vuelo con su esposa, de 78, que se desplazaba en silla de ruedas. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que, al pasar el control de seguridad, una trabajadora del aeropuerto advirtió que algo no iba bien.
Después de que el hombre cruzara el arco detector de metales, cedió la silla de ruedas a una empleada de seguridad. Al tocar la mano de la mujer, la trabajadora notó que estaba anormalmente fría. Al intentar hablarle y comprobar si reaccionaba, confirmó que no respondía y activó inmediatamente el protocolo de emergencia.
Hasta ese momento, nadie se había dado cuenta de la gravedad de la situación, ni entre los pasajeros ni entre el personal, lo que provocó una fuerte conmoción entre los viajeros que esperaban acceder a la zona de embarque.
La trabajadora también comprobó si la mujer respiraba y, al constatar que no lo hacía, avisó a su supervisor. “En cuestión de minutos se activó el protocolo de emergencia y acudieron al lugar numerosos agentes de seguridad, efectivos de la Guardia Civil”, han detallado fuentes cercanas al caso
Cuando las fuerzas de seguridad interrogaron al hombre, este indicó inicialmente que su esposa había fallecido horas antes, aunque posteriormente atribuyó lo sucedido a las instalaciones del aeropuerto. Según fuentes de Tenerife Sur, el hombre colaboró en todo momento con las autoridades, que han abierto una investigación para esclarecer los hechos y determinar si puede haber responsabilidades penales.
Este suceso es el segundo caso similar registrado en España en pocas semanas.
Un precedente reciente en el aeropuerto de Málaga
El mes pasado, un vuelo de EasyJet con salida de Málaga y destino al Reino Unido vivió una situación similar. Varios pasajeros denunciaron que una familia británica había embarcado con el cuerpo sin vida de una mujer de 89 años. Según algunos testigos, los familiares habrían indicado al personal de la aerolínea que la mujer “se encontraba indispuesta”.
Aun así, cuando el avión ya había comenzado a rodar para el despegue, la tripulación descubrió que la pasajera había fallecido. El comandante ordenó el regreso inmediato a la terminal y el vuelo acabó acumulando un retraso de 12 horas.
Ante las acusaciones, EasyJet emitió un comunicado oficial asegurando que la mujer disponía de un certificado médico para volar y que estaba viva en el momento del embarque.
