La investigación por la muerte violenta de una mujer de 83 años durante un robo en su domicilio de Burgos ha dado un paso importante. La justicia ha decretado prisión provisional, comunicada y sin fianza para dos de los adultos detenidos, mientras que dos menores ingresarán en un centro de régimen cerrado.
Las decisiones judiciales llegan después de que el caso generara una fuerte polémica en las redes sociales por la difusión de acusaciones contra dos jóvenes catalanes de origen magrebí que no estaban en absoluto vinculados al crimen.
El caso se remonta al pasado 13 de octubre, cuando una mujer de 83 años fue encontrada muerta y atada de manos en su vivienda de la calle Victoria de Burgos. Las primeras investigaciones condujeron a la detención de dos adolescentes de 16 y 17 años. Posteriormente, la policía arrestó a cuatro personas más, una de las cuales también era menor de edad.
DOS ADULTOS EN PRISIÓN Y DOS MENORES INTERNADOS
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, el juzgado de Instrucción número 4 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Burgos ha acordado el ingreso en prisión provisional de dos de los tres adultos detenidos. En cuanto al tercer adulto, el juzgado ha decretado la libertad con medidas cautelares.
Paralelamente, la Sección de Menores ha ordenado el internamiento en régimen cerrado de los dos adolescentes detenidos inicialmente, mientras que el tercer menor arrestado ha quedado en libertad con medidas cautelares.
Los dos procedimientos judiciales continúan abiertos, inicialmente, por los presuntos delitos de robo con violencia en vivienda, homicidio y receptación. La instrucción deberá determinar el grado de participación de cada uno de los seis investigados y los delitos que finalmente se les atribuyan.
DOS CATALANES SEÑALADOS FALSAMENTE POR PERFILES DE EXTREMA DERECHA
La investigación del crimen ha coincidido con la difusión de una noticia falsa que ha afectado gravemente a dos jóvenes catalanes de origen magrebí, Ahmed Benyahia, de 20 años y vecino de Barcelona, y Youssef Abraoui, de 29 años y vecino de Manresa. Ambos nacieron en Cataluña, no se conocían entre ellos y no tienen ninguna relación con los hechos investigados en Burgos.
La desinformación se empezó a extender el 17 de octubre, cuando un perfil de la red social X, Álex Martínez, publicó sus fotografías y les atribuyó identidades falsas, presentándolos como los dos menores detenidos por el crimen.
El mensaje se viralizó y fue amplificado por diferentes cuentas de extrema derecha, entre ellas Revuelta, organización juvenil vinculada a Vox, y Núcleo Nacional, una formación de carácter neonazi. También participó el portal digital El Imperial, que posteriormente reconoció que había atribuido el crimen a dos personas completamente ajenas a los hechos.
La Policía Nacional desmintió expresamente que los dos jóvenes que aparecían en las fotografías fueran los detenidos. Las plataformas de verificación también confirmaron que se trataba de una información falsa.
AMENAZAS DE MUERTE Y UNA INVESTIGACIÓN DE LOS MOSSOS
La difusión de las fotografías provocó que Ahmed y Youssef recibieran insultos racistas, amenazas de muerte y numerosos mensajes que los señalaban como asesinos.
En declaraciones recogidas por diversos medios, Ahmed ha explicado que sufrió un ataque de ansiedad cuando descubrió que su fotografía circulaba por internet vinculada al crimen. Youssef también ha denunciado las consecuencias personales y laborales de la campaña de desinformación.
Los Mossos d'Esquadra ya han abierto una investigación por la difusión de estas acusaciones falsas, tras recibir la primera denuncia de uno de los afectados. La policía catalana también espera la formalización de la segunda denuncia.
SEIS INVESTIGADOS POR LA MUERTE DE LA MUJER
Mientras tanto, el procedimiento judicial por el crimen de Burgos continúa avanzando. La investigación policial ha comportado seis detenciones, tres de adultos y tres de menores, aunque las medidas cautelares adoptadas son diferentes en cada caso.
La mujer fue encontrada muerta en su domicilio tras un robo en el que había sido inmovilizada. Según la investigación, necesitaba oxígeno para respirar y la situación en la que quedó tras el asalto le habría impedido utilizar el aparato que necesitaba.
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