La Guardia Civil, con la coordinación de la Europol, ha liderado una investigación que ha permitido detener 377 personas en todo el mundo y desarticular redes criminales dedicadas al tráfico de residuos en los cinco continentes.
En España, el Servicio de Protección de la Naturaleza del cuerpo (SEPRONA) ha desarticulado 23 redes de tráfico ilícito de residuos y ha detenido a 41 personas.
Una operación a escala mundial
La operación, bautizada con el nombre de 'Custos Viridis' y se ha desarrollado durante el 2025 con la colaboración de 71 países y diversas organizaciones internacionales. Se han llevado a cabo 1.048 inspecciones a escala mundial. También se han confiscado 127.149 toneladas de residuos, con un valor estimado de 31 millones de euros.
Entre los fenómenos detectados se encuentran el aumento del comercio ilícito de gases refrigerantes procedentes de Asia y la exportación ilegal desde la Unión Europea de vehículos al final de su vida útil, textiles y residuos electrónicos hacia África, Asia e Iberoamérica.
También se han confiscado 602 toneladas de agentes contaminantes, incluyendo mercurio, productos fitosanitarios y gases de efecto invernadero, y la intervención de casi 10 millones de euros en efectivo y cuentas bancarias, además de 130 vehículos y propiedades.
Intervenciones en España
Según el instituto armado, España ejerce un papel estratégico en este entramado, actuando simultáneamente como país de origen, de tránsito y de destino de residuos. La Guardia Civil ha identificado puntos críticos de entrada y de salida de mercancías el puerto de Barcelona y la Jonquera. Otros puntos críticos son los puertos de Algeciras, Valencia y Santander; así como el paso de la frontera de Irún.
Además de las redes de tráfico detectadas y los detenidos, también se ha detectado la gestión irregular de 77.410 kilogramos de residuos, 250 vehículos importados ilegalmente y documentos falsificados en más de 3.000 certificados de descontaminación de vehículos. También se han intervenido 5.400 kilos de gases refrigerantes de efecto invernadero.
Según el cuerpo, el tráfico ilícito de residuos “se ha consolidado como un problema a nivel mundial, operando a través de circuitos ilegales paralelos”.