La caja negra del Iryo destapa los minutos previos al desastre de Urda: cuatro avisos sin respuesta

El tren Iryo, que estaba parado, llegó a los 47 km/h en solo tres segundos por la fuerza del impacto del AVE y tardó nueve segundos en volver a pararse

08 de noviembre de 2026 a las 19:23h

La caja negra del Iryo accidentado en Urda aporta nuevos detalles sobre los minutos previos y posteriores al grave choque ferroviario. Los registros indican que la maquinista intentó contactar “tres o cuatro veces” con el centro de control de Atocha tras sufrir una pérdida total de transmisión, pero inicialmente no obtuvo respuesta. 

Los datos también muestran la violencia del impacto del AVE contra la parte trasera del Iryo, que en ese momento estaba parado. La colisión hizo que todo el convoy volviera a ponerse en movimiento y alcanzara los 47 kilómetros por hora en tan solo tres segundos.

El tren continuó desplazándose durante nueve segundos hasta que se detuvo por completo. Varios coches descarrilaron y el tercer vagón acabó volcado lateralmente. 

 

Varios intentos de contactar con Atocha

La secuencia registrada por la caja negra comienza con la pérdida total de transmisión del sistema LZB, encargado de comunicar información de circulación y seguridad a los trenes.

La maquinista del Iryo redujo la velocidad e intentó comunicar la incidencia al centro de regulación y control de Atocha en varias ocasiones sin obtener respuesta inicial.

Finalmente, cuando el Iryo ya estaba detenido a la entrada de Urda, consiguió contactar. Desde el centro de control se le ordenó desconectar y volver a conectar el sistema para intentar recuperar su funcionamiento. 

Los intentos de reinicio no funcionaron y, poco antes del accidente, la conductora comenzó a recibir asistencia del servicio de mantenimiento.

 

El AVE impacta contra la cola del Iryo

A las 8.53 horas se produjo el choque por detrás del AVE contra el Iryo, que continuaba inmovilizado.

La fuerza del impacto desplazó toda la composición y provocó el descarrilamiento de varios vagones. El tercero quedó volcado, una situación que posteriormente dificultó la salida de algunos pasajeros.

Un minuto después de la colisión, el centro de control de Iryo comunicó el accidente a Atocha.

 

La maquinista no conseguía contactar con el jefe de tripulación

Tras el choque, la maquinista también intentó localizar al jefe de tripulación, inicialmente sin éxito.

Minutos después comprobó el alcance del siniestro y comunicó que había al menos un vagón volcado y que algunos pasajeros tenían dificultades para salir de él. También alertó de que la responsable del personal de restauración había quedado atrapada en el tercer coche y presentaba heridas en la cabeza. 

Hacia las 9.03 horas, la maquinista hizo una videollamada para mostrar desde el lugar de los hechos qué había pasado. Posteriormente, responsables de Iryo le indicaron que pidiera autorización para abandonar la cabina y comprobar exteriormente el estado del tren.

La información de la caja negra se suma ahora al resto de elementos que se analizan para reconstruir con precisión la cadena de incidencias que precedió al accidente y determinar sus causas.

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