Cinco bebés han tenido que ser hospitalizados en España después de consumir leche de fórmula que podría estar contaminada con la toxina cereulida, o Bacillus cereus, según el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades. Además, tres niños más presentaron vómitos después de ingerir el producto
El informe precisa que se han recibido otras notificaciones, pero que no se ha podido establecer una relación causal clara entre los síntomas y el consumo de los lotes afectados, y que ningún caso sospechoso ha sido confirmado en el laboratorio. Aun así, el ECDC advierte que estos productos han sido ampliamente distribuidos tanto en la Unión Europea como en terceros países, hecho que sitúa la probabilidad de exposición entre moderada y alta.
En cuanto a los efectos sobre la salud, el organismo europeo señala que el impacto de la toxina y la aparición de síntomas gastrointestinales es bajo o moderado, pero alerta de que los bebés menores de seis meses pueden ser más vulnerables. En este contexto, el riesgo global para los menores de un año se considera moderado.
El ECDC añade que muchos de los lotes afectados ya han sido identificados y retirados del mercado, hecho que ha reducido la probabilidad actual de exposición.
Fuera del Estado español, se han notificado 36 casos de problemas gastrointestinales en el Reino Unido, 11 hospitalizaciones en Francia y cinco casos más en Bélgica relacionados con el consumo de leche de fórmula potencialmente contaminada
Paralelamente, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) informó el pasado viernes de la ampliación de la alerta sanitaria por la posible presencia de cereulida en fórmula infantil, con la retirada de nuevos lotes y productos de diversas marcas.
SIEMPRE QUE SEA POSIBLE, LACTANCIA MATERNA
La lactancia materna reduce el riesgo de contaminaciones asociadas a la leche preparada, ya que es un alimento estéril y seguro. Evita errores en la preparación, conservación y dosificación de la fórmula.
Además, aporta anticuerpos que protegen al bebé de infecciones. Siempre que sea posible, es la opción más segura y saludable para el lactante