5 años de prisión para un cura que abusó de un menor cuando tenía entre 8 y 10 años

La víctima denunció los hechos después de enterarse de otros abusos de este sacerdote

14 de mayo de 2026 a las 11:13h

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a cinco años de prisión y seis de libertad vigilada al sacerdote Antonio Lax Zapata por abusar sexualmente de un menor entre los años 2011 y 2013 aprovechando la relación de confianza que mantenía con la familia.

Según la sentencia, el cura tenía una estrecha amistad con los padres del niño, colaboradores habituales de la parroquia donde ejercía en el litoral murciano. Esta relación fue aumentando hasta el punto de que el religioso frecuentaba a menudo el domicilio familiar para jugar con los hijos y sus amigos o compartir actividades con ellos, incluso cuando los padres no estaban.

Los abusos se produjeron cuando el menor tenía entre 8 y 10 años. El tribunal considera probado que el sacerdote le hacía caricias, abrazos y besos en distintas partes del cuerpo “con ánimo libidinoso”, aprovechando momentos en que el niño estaba solo.

LA VÍCTIMA HABLÓ AÑOS DESPUÉS

El menor no explicó los hechos hasta 2019, después de conocer a través de la prensa que otro joven amigo suyo también había denunciado al mismo sacerdote por abusos similares.

La sentencia recuerda que Lax ya había sido condenado en 2023 por otras agresiones sexuales a menores, entre ellas tocar los genitales de dos niños aprovechando “su condición sacerdotal y la relación de confianza con las familias”.

El religioso había sido vicario en San Pedro del Pinatar y posteriormente ejerció como párroco de la iglesia de San Juan Bautista de Yecla y capellán del Hospital Virgen del Castillo.

EL OBISPADO PAGÓ 3.000 EUROS

La resolución judicial no fija ninguna indemnización adicional por daños morales porque, antes del juicio, el Obispado de Cartagena entregó 3.000 euros a la familia del menor en el marco de un acuerdo previo.

Los padres aseguran que nunca sospecharon nada por el grado de confianza que tenían con el sacerdote y porque lo consideraban “incapaz” de cometer estos hechos.