Jordi Molinera y Alba Muntadas: "Hemos decidido no detener ninguno de los proyectos que teníamos"

28 de julio de 2022 a las 10:22h

Hace poco que se ha cumplido el primer año de mandato. ¿Qué valoración hacen?

ALBA: Ha pasado muy rápido y el hecho de que en marzo saltara esto de la pandemia nos ha hecho saltar todos los planes por los aires. Proyectos en los que querríamos haber ido más rápido quedaron detenidos y nos centramos en la gestión de la pandemia. Ahora aún estamos porque estamos con la reanudación y todo son protocolos de ver cómo vamos abriendo los diferentes espacios municipales con medidas de higiene y prevención. Por lo tanto, ha sido un año complicado.

JORDI: Nos ha pasado volando. Cuando entras al gobierno lo haces en pleno verano y básicamente tienes que continuar con la dinámica. Cuando ya empezábamos a ser nuestro gobierno y a sacar adelante nuestras políticas saltó todo por los aires con la pandemia y nuestra prioridad se centró en la gestión de la covid-19 en Altafulla. En el confinamiento sobre todo queríamos que todo el mundo tuviera el apoyo que necesitaba por parte del Ayuntamiento, y después en el desconfinamiento hemos tenido que ir preparando Altafulla para la nueva realidad. Ya no se prepara la playa como siempre, sino con muchos protocolos y medidas de seguridad. Y esto también ocurre con actividades culturales como el Altacústic o con la reapertura de los servicios del Ayuntamiento. Esto ha hecho que muchas energías y mucho tiempo se hayan destinado a esta preparación de la nueva realidad.

¿Algún proyecto lo pudieron terminar antes?

ALBA: Acabábamos de presentar el plan de gestión de playas y queríamos empezar a hacer presentaciones a los grupos de interés como restauradores y vecinos pero esto se detuvo. Ahora lo hemos retomado un poco deprisa y corriendo porque nos ha venido de repente la temporada de verano, pero no con tranquilidad y como lo queríamos haber hecho.

¿Cómo valoran este primer año de coalcaldía?

ALBA: Bien, pero a veces ha sido un poco caótica en el sentido de que los trabajadores no están acostumbrados a este sistema y no saben con quién de los dos tienen que hablar. Esto ha hecho que a veces las cosas se ralenticen un poco y quizás en lo que tenemos que poner un poco de orden es en explicarnos mejor y hacer entender cómo hacemos las cosas y que es igual con quién de los dos se hable porque los dos podemos sacar adelante las cosas. También va bien para descargar la responsabilidad, que no siempre sea de una persona y se tenga que compartir. Podríamos decir que estamos en período de prácticas y la valoración es buena.

JORDI: Es algo nuevo para nosotros y para los trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento y es verdad que las primeras semanas generó mucha confusión. Pero la valoración que hago es positiva porque es una manera de que las decisiones sean mucho más debatidas y compartidas con el resto del equipo de gobierno y dar un mayor consenso. Al final creo que vamos hacia unos liderazgos compartidos y no individualistas, porque los ayuntamientos somos anacrónicos de la sociedad y una familia no está liderada por una sola persona o las entidades son gestionadas por juntas de gobierno. Ha sido una experiencia de un año, marcada también por dos bajas de maternidad y paternidad, con la que estoy muy contento.

¿Qué impacto ha tenido la covid-19 en Altafulla?

JORDI: Es evidente que hay gente que ha perdido su estabilidad laboral y se ha quedado en el paro o está en un ERTE. Hemos pasado de los 202 parados la primera semana de marzo antes de la covid-19 a 280 parados la primera semana de mayo. Por suerte, los servicios sociales del Ayuntamiento y el Consejo Comarcal respondieron muy bien y fueron capaces de detectar los casos de vulnerabilidad más importantes y en los que hacía falta reaccionar. En esto se ha trabajado muchísimo y se ha podido dar respuesta.

En el ámbito sanitario, como en la región del Camp de Tarragona, no hemos tenido que lamentar grandes males personales. Sí que hemos tenido gente afectada por la enfermedad y que han tenido que ser ingresados, como algún trabajador del Ayuntamiento, pero la cosa parece que por suerte no ha quedado más allá de un gran susto y no tenemos que lamentar tantos males como en otros lugares de Cataluña donde hay muchos vecinos que han perdido la vida.

¿Qué medidas económicas y sociales se impulsarán desde el Ayuntamiento para paliar la crisis de la covid-19?

ALBA: Se han aprobado las bases para ayudas a comercios y familias. Hemos destinado 20.000 euros a cada una de estas ayudas y además también hemos destinado 4.000 euros más a las ayudas de urgencia de los servicios sociales, que son los que detectan y pueden actuar más rápido en los casos que lo necesitan.

Esto en cuanto a ayudas directas, pero también queremos hacer mucho énfasis en el hecho de que como Ayuntamiento hemos tomado la decisión de no detener ninguno de los proyectos que teníamos de mejora del pueblo y proyectos culturales. Este verano, adaptándose a la situación, la mayoría de actividades culturales que se hacían se han mantenido porque así ayudamos a mantener la actividad y esto hace correr la economía en sectores que han sufrido mucho la crisis de la covid-19.

Igual ocurre con los pequeños proyectos como la remodelación del centro médico o las obras de la iluminación en el campo de fútbol que teníamos planificados y hemos querido sacar adelante porque involucran a empresas de alrededor y creemos que es una manera de activar la economía local.

Las únicas actividades que sí que se han detenido del todo son las más populares como pasacalles o correfuegos que son las que agrupan a más gente y no puedes controlar los aforos ni las distancias. Por suerte, en Altafulla tenemos las fiestas mayores en otoño y esperamos haber recuperado la normalidad y poderlas sacar adelante.

En un municipio de costa como Altafulla, ¿qué afectación puede haber en la temporada turística de verano?

JORDI: Altafulla tiene un turismo básicamente de segunda residencia. Si tenemos unos 5.000 viviendas, un 40% aproximadamente son segundas residencias. Esto da mucha vida turística al sector de la restauración y el comercio en verano. Hemos visto que en las últimas semanas muchos de ellos han venido y muchas calles de Baix a Mar que normalmente están vacías estos días están llenas. Por otra parte, el turismo de proximidad que habitualmente tenemos en campings y hoteles está empezando a venir. Sí que ha habido un efecto de miedo y la gente estaba atemorizada, pero ahora parece que de alguna manera la gente se ha envalentonado y se ha animado a hacer sus vacaciones.

Esto en Altafulla nos ayudaría a dinamizar la economía. Desde el Ayuntamiento podemos hacer inversiones y ayudas, pero no podemos ocuparnos de toda la reactivación económica del municipio y el sector privado en este sentido es muy importante. Tuvieron una parada muy importante en marzo y abril, pero después pudieron abrir y ahora llega un verano que será atípico, pero que ya empieza a parecerse a cosas buenas.

¿Cómo será la gestión de las playas en Altafulla?

ALBA: A finales de febrero presentamos nuestro plan de gestión de la playa, que ya hemos empezado a desplegar este verano. Una de las medidas que queríamos tomar era una sustitución progresiva de las duchas por los lavapiés, pero a causa de la covid-19 no hemos podido poner ni una cosa ni la otra porque no podíamos garantizar las medidas de seguridad necesarias. Por lo tanto esto quedará aparcado para el año que viene.

Lo que sí que hemos empezado a hacer es la gestión del espacio natural de manera de hacer la mínima intervención posible intentando compaginar los usos recreativos con el ecosistema vivo y dinámico. Este año la playa ha sido muy castigada por los temporales y lo que se ha hecho siguiendo el Plan de Gestión es coger la arena de la zona del Vinyet y llevarla a la zona del Voramar con la idea de regenerar las dunas para que en verano se vaya asentando y pueda aguantar los temporales de otoño e invierno. Además, hemos retirado las plantas invasoras y plantaremos autóctonas, ya que las de ahora no aguantaban los temporales. La idea no es hacer una intervención de cara al verano, sino que la playa se mantenga todo el año.

Por último, también hemos potenciado la limpieza manual frente a la mecánica, porque al remover la arena lo que hace es que no se sustente tanto y la arena se marche más fácilmente. En este sentido, también quiero valorar positivamente el uso de las playas por parte de la gente, ya que al tirar los residuos a la papelera no se acumulan en la arena y hace que la limpieza manual sea suficiente para mantener la playa limpia y en buenas condiciones.

Para terminar, la Fiesta Mayor de Altafulla es en otoño. ¿En qué situación queda?

ALBA: Lo que hemos planeado como gobierno es este verano y las actividades que teníamos para julio y agosto. Decidimos mantener las que podíamos tener un control del aforo, aunque algunas han sido modificadas, y suspender las que reunían una gran aglomeración de gente. A partir de aquí, a finales de verano tendremos que ver cómo ha evolucionado toda la situación y qué es lo que se permite y lo que no. Esperamos poder hacer una Fiesta Mayor que no será como siempre, pero en la que podamos recuperar las actividades de cultura popular. La ventaja que tenemos es que habremos visto poblaciones que celebran sus fiestas mayores en verano y quizás nos servirá para coger alguna idea si no se pudiera hacer una fiesta normal. De momento, todo está en el aire.