Dídac Nadal, candidato a la alcaldía por Junts per Tarragona al Ayuntamiento de Tarragona: "El cambio generacional en Tarragona es inevitable"

28 de julio de 2022 a las 10:15h

¿Se ve preparado para alcanzar la alcaldía?

Estoy en un momento de mi vida que de alguna manera me permite la posibilidad de estar preparado. Me explico, tengo 42 años, mis hijos son mayores, mi mujer me está echando una buena mano y la veo capaz de asumir todas las cargas que pueda comportar llegar a la alcaldía. Por otro lado, creo que estoy aguantando bien todo lo que se me está poniendo encima, e insisto, tengo 42 años y una situación profesional y familiar bien consolidada que me permite estar preparado para echarme encima del gobierno local.

¿En qué se han basado para confeccionar la lista?

No soy una persona que le dé especial importancia a la lista porque no quiero pensar que una vez la has hecho, una persona que se haya podido quedar fuera deja de ser útil. Para confeccionar la lista nos hemos basado, sobre todo, en el hecho de que sea gente que se quiera la ciudad. Personalmente tenía muchas ganas de rodearme de gente joven, porque entiendo que el cambio generacional en Tarragona es inevitable. Hay una serie de déficits en la ciudad que requerirán no solo de un cambio de actitud, sino de un cambio de mentalidad. También tenía muchas ganas de llevar a las listas más mujeres que hombres, más allá del protocolo de las listas cremallera. En definitiva, la lista está compuesta por personas muy preparadas y que se quieren la ciudad.

¿Cree que es suficientemente fuerte como para poder gobernar la ciudad?

Creo que todos ellos son expertos en cada una de las materias que son relevantes para la ciudad. A partir de esta especialización, a mí lo que me permite es tener una visión mucho más global. Soy experto en abogacía, en el mundo del urbanismo y en todo aquello que mi vida profesional me ha llevado a conocer. Es evidente que esto no lo es todo, por eso la lista que propongo me complementa, serán personas que me podrán asesorar y ayudar y de alguna manera serán mis ojos en aquella materia. Personas como Cristina Guzmán en temas de seguridad y asociativo, o como Elvira en temas de contratación pública, y así con toda la lista, donde cada uno es experto en su materia.

¿Cuáles son los pilares básicos del programa electoral de su partido?

Nosotros proponemos una ciudad moderna, viva y muy abierta. Estas tres palabras podrían definir la ciudad que queremos. Moderna porque en temas de participación ciudadana, culturales y festivos tenemos que conseguir una ciudad que se pueda comparar con ciudades de nuestro volumen y situación. Se debe ser capaz de ver lo que se está haciendo fuera, copiarlo y llevarlo a la ciudad. Una ciudad viva, con más mobiliario urbano, menos coches y más espacios para peatones. Si todo esto, además, viene acompañado de una reactivación de la ilusión, también seremos capaces de activar el comercio local. La ciudad está dormida por la falta de tener una figura que dé ánimos. Yo siempre digo que Tarragona no depende de una sola cosa, tenemos que despertarla desde muchos puntos y ser capaces de darle un nuevo espíritu.

Ha propuesto aumentar la participación ciudadana y crear la figura del concejal de barrio.

En Suiza la administración local lo que hace es dar una respuesta inmediata a los mismos anhelos de la sociedad. Con este mecanismo lo que haces es ofrecer una respuesta directa y corresponsabilizar a la gente de aquello que está pasando en la ciudad. Mi generación lo único que pide es que haya una plataforma de participación directa y creíble, que se responda desde la administración. Y después está el tema de la creación de la figura del concejal de barrio, que nace por la necesidad de la gente al pedir proximidad. Los tarraconenses quieren una persona que sea responsable de lo que sucede en el barrio y piden un teléfono en el cual alguien directa y automáticamente asuma la responsabilidad de cosas que están pasando en su entorno más cercano. El concejal será la persona que recibirá la queja y la tendrá que gestionar hacia los departamentos internos del Ayuntamiento.

A nivel general, ¿qué cree que pasará en estos comicios, teniendo en cuenta la diversidad de fuerzas políticas que hay hoy en día?

Me he comprometido conmigo mismo en levantarme todas las mañanas con mi equipo y picar toda la piedra que podamos. Con esto quiero decir que no estamos pendientes de encuestas ni de previsiones, y en cualquier caso, aunque conociéramos alguna lo que haríamos al día siguiente sería exactamente lo mismo, picar piedra. A diferencia de lo que creen el resto de políticos, a mí la fragmentación de la derecha y la aparición de Vox, no es que me satisfaga, en ningún caso me gusta ver que tenemos ultraderecha paseando por las calles, pero sí que pensar que éramos el único estado de Europa donde no existía un partido así era cuando menos sorprendente. Por lo tanto, he llegado a la tesis que realmente toda esta gente ultraderechista existía en el país y se nos camuflaba por diferentes partidos que vienen disfrazados de abiertamente democráticos. Cuando uno lee un poco de historia se da cuenta de que el problema del Estado español era la fragmentación de la izquierda, y ahora la derecha empieza a sufrir lo mismo. Creo que es muy importante que todos seamos muy visibles y digamos abiertamente cuáles son nuestros principios, así veremos que los principios de la ultraderecha son dar la total libertad a las armas y discriminar a la mujer aún más.

¿Cómo sería Tarragona gobernada por Dídac Nadal?

Tal como hemos empezado, una ciudad moderna, abierta y que genere confianza y orgullo a sus ciudadanos, siempre defendiendo la ilusión. Y esto implica ir a cualquier lugar y defender que la mejor ciudad del mundo es la tuya, y la ventaja que tenemos los tarraconenses es que realmente disponemos de una ciudad con un potencial extraordinario. Tendríamos que ser capaces de estar a la altura de la ciudad y del Patrimonio que tenemos.

Llegado el momento, ¿con qué partidos estaríais dispuestos a pactar?

Con el PP y Ciudadanos nunca. Mis abuelos eran socialistas y la mayoría de mi familia viene del PSUC y del PSC, de aquel partido socialista que era muy catalán, con un cuerpo orgánico que decía que el derecho a la autodeterminación de las naciones existía. El gobierno local que nos ha tocado vivir, de este mal llamado partido socialista catalán, no es el partido socialista con el cual a mí me haría ilusión pactar, pero si ellos hicieran una revisión de sus creencias o principios no tendría ningún inconveniente en pactar, pero insisto, se tiene que parecer mucho al partido socialista de nuestros abuelos.