Vilanova i la Geltrú presume de unos días especiales al recordar el 176º aniversario del primer ferrocarril peninsular, el cual unió Barcelona y Mataró en 1848.
Un 28 de octubre de ese mismo año, Miquel Biada, el impulsor del primer ferrocarril, estrenó la ruta que pasaría a la historia. Aquel ciudadano de Mataró que regresó de Cuba con la idea a la cabeza, murió unos meses antes de la inauguración y sólo pudo imaginar la revolución que aquel ferrocarril significó.
EL PRIMER TRAYECTO
El trayecto de Barcelona a Mataró podría realizarse por medio de una vía de tren. Un movimiento estratégico e innovador de la época. Según Pilar García, exdirectora del Museo del Ferrocarril de Cataluña hasta el pasado mes de abril, expresaba que escoger la capital del Maresme no fue casualidad: “Escogió Mataró porque existía una zona de expansión industrial, portuaria y marinera muy importante.”
Entre otras cosas, redujo de casi cinco horas a 60 minutos. Sólo paraba en siete estaciones, el tiempo que se necesitaba para hacer los 30 kilómetros que hay entre Mataró y Barcelona. Además la llegada del ferrocarril supuso una revolución en sectores más allá de la economía. “Dentro de las estaciones y en los mismos trenes, coinciden personas de diferentes clases sociales. Aunque hubiera una diferencia entre viajar en primera, segunda o tercera clase, viajar en tren era posible para una gran parte de la sociedad de la época”, contextualizaba Pilar García.
Aquel evento tecnológico provocó una mezcla social y una gran concentración de turismo en las diferentes ciudades implicadas: “Se puso en el mapa en Mataró como ciudad turística, consiguiendo que mucha gente visitara la ciudad viniendo a pasar el día”, apuntaba la exdirectora del museo del ferrocarril.
LA REVOLUCIÓN DE LA ÉPOCA
Empresas inglesas pusieron las vías y las traviesas venían de Rusia. La máquina del primer tren era de vapor y los modelos de los vagones escogidos, según Pilar García, fueron el de las antiguas diligencias que es lo que se conocía en la época. Durante aquellos tiempos, podían desplazarse un máximo de 10 personas y tardaban 5 horas o más en hacer el trayecto Barcelona-Vallès. Con el ferrocarril, fueron muchas más. 900 el primer día, en sólo una hora, si paraba en las 7 estaciones, o en 35 minutos si el trayecto era directo.
Los viajes de larga distancia en ferrocarril, a mediados del siglo XIX, obtenían una velocidad media de entre 25 y 30 km/h. En 1858, el viaje en ferrocarril de Madrid a Alicante duraba 17 horas con un ritmo de 25 km/h. Aunque pueden parecer velocidades muy reducidas, para la época era algo nunca visto, sin el cansancio y las penurias del viaje por carretera.
Pero sin duda, como si fuera ayer, aquel magnífico invento llegó rodeado de fake news. Así lo explicaba Juan Carlos Salmerón, director de Terminus, el Centro de Estudios del Transporte: “Decían que sufriríamos mal circulando a 30 km/h. Un hecho que es imposible. Muchas personas eran las que pensaban que la velocidad del ferrocarril, podía afectar al sistema nervioso por culpa del humo.” Afortunadamente, no pasó nada de eso y ciento setenta y seis años después, esta línea cubre más de 200 trayectos al día.
LOS OBJETIVOS DEL TREN
Proteger las líneas de la costa e invertir son los retos para mejorar el ferrocarril al que le pronostican larga vida. Así lo pedía Salmerón: “Es el medio de transporte del siglo XXI después de haber pasado un siglo XX cargado de desgracias y los cien años próximos, estoy seguro de que eran de modernidad y de volver al lugar que se merece.”
A pesar de ir más atrasados que en el extranjero, donde en 1830 se inauguró la primera línea de ferrocarril interurbano entre Liverpool y Manchester, la revolución era total. El ferrocarril, hasta finales del siglo XIX era el medio de transporte terrestre casi sin competencia, pero con la aparición del automóvil a principios del siglo XX, se tuvo que ir especializando como modo de transporte masivo, tanto de viajeros como de mercancías. Esta no deja de ser su ventaja y al mismo tiempo, su limitación en comparación con el transporte por carretera.
En Cataluña tenemos más de 1.400 kilómetros de vías. Una red ferroviaria que está compuesto de un sistema puntero. La comunidad autónoma dispone desde vías de alta velocidad, ferrocarriles de la Generalitat, el metro con 10 líneas independientes y el tranvía con dos redes en proceso de conexión. El sistema dispone de 298 estaciones de Adif y FGC y 165 estaciones de Metro. El 94% de la red está electrificado. Esta tiene 301 km de túneles, el más largo con 8 km, es el túnel de El Pertús de la línea de alta velocidad. A su vez, también tiene 113 km en pasos elevados. Uno de los más largos es el viaducto del L10 en la Zona Franca. Son redes no compatibles entre sí, cada una con su lógica y con sus propios gestores. El ancho de vía es una de las características diferenciales de estas redes, pero no la única.
VILANOVA RECUERDA AQUELLOS TIEMPOS
Para aproximarnos a aquellos tiempos, desde el Museo del Ferrocarril, se quiso aportar una actividad lúdica para recorrer los ciento setenta y seis años del tren. Esta consistía en una jornada de puertas abiertas del museo para comprender la historia y permitir a los visitantes, ver el enorme esfuerzo que supuso llevar el ferrocarril a nuestra casa. Una acción que se celebra efusivamente de forma anual con el objetivo de continuar valorando el rico patrimonio ferroviario catalán.
Por otra parte, el “Viaje en el Tren del Tiempo”, la propuesta museográfica que ocupa 1.500 m² de las antiguas naves de los talleres históricos del Museo de Vilanova i la Geltrú, invita a los visitantes a explorar la historia del ferrocarril, desde sus inicios hasta las visiones de futuro, resaltando su importancia en la democratización del movimiento y el progreso industrial. La instalación incluye elementos multimedia, realidad aumentada, interactivos y maquetas, convirtiendo al Museo en una experiencia inmersiva y única para todos los públicos. El proyecto ha tenido un claro impacto en el número de visitantes, con unas cifras muy alentidoras que demuestran el éxito de la nueva oferta y la vigencia del ferrocarril como fuente de fascinación y conocimiento.