El descubrimiento del cuerpo tuvo lugar el domingo, cuando fue encontrado por el hijo adoptivo del fallecido en una habitación de la casa que estaba cerrada con llave, al sur de Bali. La policía lo ha identificado de momento en un informe del suceso como un residente español en la isla con las iniciales M.LL.E. y nacido en Barcelona el 1945, aunque hacía décadas que vivía fuera del país europeo. Ya en la isla adoptó a un niño indonesio, Anang Firdaus.
Ha sido Firdaus quien protagonizó el macabro hallazgo cuando fue a hacerle una visita este fin de semana. En declaraciones a Efe, ha detallado que visitó por última vez a su padre adoptivo en 2016, aunque habló con él en 2018. Sin embargo, desde entonces y hasta el domingo pasado, no había podido volver a visitarlo al sur de la paradisíaca isla porque, explicaba, estaba demasiado ocupado con su trabajo como taxista y con su familia.
Aunque Anang no entró en detalles sobre el porqué de no visitar a su padre durante años, el informe policial informa que fue a verlo porque había tenido un sueño en el que el fallecido le pedía que fuera a verlo a su casa, donde encontró su esqueleto en la habitación cerrada. Tal como detallaba el hombre a la policía, necesitó la ayuda de un vecino para entrar en la vivienda por una ventana y después forzó la puerta de una habitación cerrada, donde encontró el cadáver esquelético sobre la cama.
Otro vecino reveló a los agentes que hacía casi seis años que no veía al hombre español, que vivía en Bali desde 1998, hace más de veinte años, y que habían asumido que había regresado a España a vivir. Aunque la autopsia no está concluida y Anang aún no ha podido recogerlo, ha detallado que pretende pedir permiso a la embajada española para poder incinerar el cuerpo, aunque la institución española en Jakarta, por su parte, asegura que no se ha notificado oficialmente que la víctima fuera española.
