Viola a su hija de seis años

03 de febrero de 2022 a las 12:01h

Un hombre de 52 años ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Alicante a cinco años y medio de prisión por abusar sexualmente de su propia hija, desde que esta tuvo seis años y hasta los doce. La sentencia dictada por un tribunal de la Sección Tercera concreta que los abusos se mantuvieron entre 2008 a 2014, cuando la víctima alcanzó la pubertad. Los episodios de abusos, en forma de tocamientos de los genitales de la menor, se produjeron en el domicilio familiar, en el cual el acusado y su hija convivían junto a la madre de la menor y otros dos hijos menores. La sentencia detalla que estos tocamientos se produjeron "de manera sistemática, prácticamente a diario", en los momentos en los cuales la menor se encontraba sola, "tumbada en la cama de alguno de los dormitorios de la vivienda, lo cual generalmente coincidía con el momento de la siesta o después de la cena".

El tribunal considera probado que, en estos momentos y prevaliéndose de su relación paterno filial y "movido por sus más primitivos y deplorables instintos lúbricos", el padre se tumbaba junto a la menor, se tapaba con las sábanas para no ser descubierto, y deslizaba su mano por debajo de la ropa interior de su hija para palparle los pechos y los genitales. Estos tocamientos continuaban hasta que algún otro miembro de la familia accedía al dormitorio. La menor, por su parte, no se resistía "al quedarse paralizada por el estupor y el miedo que le provocaba la situación", sin atreverse a oponerse a los actos de su padre, más allá de intentar girarse para que no lo consiguiera. La sentencia detalla, además, que la menor comenzó a sufrir ataques de ansiedad a consecuencia de estos abusos después de adquirir consciencia de su naturaleza sexual, hasta el punto de requerir el ingreso hospitalario en al menos dos ocasiones. Finalmente, la víctima se atrevió a confesar los hechos a su madre, que presentó denuncia contra el acusado en dependencias de la Guardia Civil de Calp: el último municipio al cual la familia se había trasladado hasta entonces.

Ayuda de una amiga El acusado negó los hechos durante el juicio, entre el 20 y el 21 de diciembre, pero el tribunal confiere credibilidad al relato de la víctima, que ahora ya ha superado la mayoría de edad. En su declaración, la hija aseguró que, al principio, ella percibía los tocamientos como una rutina y sin saber que estaba mal, aunque explicó que "comenzó a darse cuenta de que no era normal cuando, en sexto de primaria, le pusieron en el colegio vídeos sobre violencia de género y educación sexual". En esta línea, dijo que, en primer lugar, explicó lo que sucedía a una amiga mayor edad, quien le animó a contar lo que le pasaba a algún adulto de su confianza, lo cual hizo que acabara confesando a su madre, después de sufrir uno de los episodios de ansiedad. La sentencia impone al acusado la pena de cinco años y medio de privación de libertad como autor de un delito continuado de abuso sexual y añade otros seis años de libertad vigilada, así como una indemnización de 15.000 euros a su hija.