Una de las 'tradiciones' españolas más queridas pierde fuerza en Cataluña: solo una de cada diez personas lo hace cada día

Cataluña es una de las regiones con menos partidarios aunque la Generación Z sube la media

16 de junio de 2026 a las 10:52h
Foto de Getty
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La siesta continúa siendo una tradición muy arraigada en España, aunque a menudo no se lleva a cabo siguiendo las recomendaciones habituales ni se inserta en una rutina planificada. Así lo pone de manifiesto un estudio sobre los hábitos del descanso diurno realizado por easyHotel, cadena hotelera funcional que ha analizado cómo, cuándo y dónde descansan los españoles a lo largo del día.

Según este informe, el 86% de los encuestados reconocen hacer siestas más largas de lo que recomiendan los expertos, es decir, superando los 20 minutos. Además, el descanso diurno mantiene un carácter espontáneo para el 55% de los participantes, que afirman realizarlo sin haberlo planificado previamente, convirtiéndolo en una pausa natural dentro de su jornada.

Un patrón diferenciado en Cataluña

A diferencia de otras regiones, la práctica de la siesta en Cataluña sigue un modelo distintivo. Aquí está menos asociada con la rutina diaria y más vinculada a los momentos específicos dedicados al descanso. Cuatro de cada diez catalanes que hacen siestas lo hacen con una frecuencia de una vez por semana o menos; solo un 10% asegura practicarla casi a diario. Esta tendencia sitúa a Cataluña entre las comunidades donde esta tradición es más ocasional.

Esta singularidad también se refleja en los periodos escogidos: el 64% de los catalanes prefiere descansar durante los fines de semana —porcentaje superior a la media estatal— y el 41% aprovecha días festivos o vacaciones para hacerlo. De esta manera, la siesta catalana se aleja del modelo tradicional de un descanso cotidiano para convertirse en una pausa vinculada a los momentos de ocio y relajación.

Diferencias regionales según la estación del año

El estudio destaca también variaciones geográficas en cuanto a los periodos anuales en que se practican las siestas: mientras que Madrid y Andalucía concentran más descansos diurnos durante el verano, Galicia destaca por incrementar esta práctica en temporada invernal.

Percepción positiva a pesar de duraciones inadecuadas

Más allá del hecho de que más de la mitad de los españoles no respeta las duraciones recomendadas para dormir la siesta, perciben claramente sus beneficios: el 75% asegura sentirse mejor después de este breve descanso. También casi seis de cada diez apuntan que mejora tanto el estado de ánimo como la productividad; mientras que un 65% reconoce esta práctica como una tradición profundamente implantada en el país.

El Dr. Eduard Estivill, neurofisiólogo y especialista europeo en Medicina del Sueño, afirma: "La siesta es una necesidad biológica de nuestro cerebro. No un capricho de nuestra cultura, sino una necesidad universal. Es una herramienta muy beneficiosa para el descanso y la recuperación física y mental. Pero para que realmente sea reparadora, debe ser breve y realizada en el momento adecuado del día. La siesta forma parte de nuestra cultura porque seguimos las necesidades de nuestro cerebro y es nuestra manera de entender el bienestar cotidiano".

La hora preferida por los catalanes para descansar

El momento clave elegido por los españoles para echarse una siesta sigue siendo después de comer; así lo indica el hecho de que un 79% hace este descanso entre las 15:00 y las 17:00 horas. Sin embargo, Cataluña destaca como una región donde este hábito empieza antes: casi un 20% de los catalanes opta por iniciarlo entre las 14:00 y las 15:00 horas, solo superados por los habitantes de Canarias.

Más soledad durante el descanso diurno

A diferencia del sueño nocturno, donde a menudo hay compañía familiar o compartida, durante la siesta predomina el hecho de dormir solo: así lo manifiesta el 60% de los españoles. Las excepciones son Murcia (31%) y Castilla-La Mancha (39%), regiones con mayor propensión a compartir este momento con otras personas; mientras Galicia lidera por el lado contrario con más del 66% prefiriendo hacerlo individualmente.

El impacto de los factores ambientales en hoteles

De acuerdo con easyHotel, cuando se trata de un rato de reposo dentro de un hotel, tres elementos resultan claves para garantizar su calidad:

  • Cama cómoda (57%)
  • Temperatura adecuada dentro de la habitación (53%)
  • Ambiente tranquilo (51%)

En Cataluña toma especial relevancia el control térmico; hasta el 61% de los residentes lo señalan como un factor clave frente a la media estatal.

La organización planificada entre jóvenes Generación Z

De los diferentes grupos generacionales analizados destaca especialmente la Generación Z (18-24 años), ya que muestra unas pautas muy diferentes respecto a los mayores de edad en cuanto a la organización del descanso diurno:

  • El 60% planifica anticipadamente cuándo echarse una siesta.
  • Un 59%, prefiere hacerlo en la cama.
  • Muy cerca del cincuenta por ciento (48%) opta por el silencio absoluto durante este periodo.

Esta tendencia refleja claramente una “profesionalización” o institucionalización progresiva de esta práctica entre los jóvenes.

Lugares escogidos por los españoles para descansar

Más cerca del sofá se encuentra casi la mitad de los españoles cuando deciden echarse una siesta; destacando Aragón como 'el rey del sofá', ya que supera el 60% en esta elección frente a otras opciones como dormir en la cama. Por el contrario Canarias es la única comunidad autónoma donde prevalece claramente esta última opción (47%).

Tres maneras divergentes por el ruido durante el reposo

Los españoles también están profundamente divididos cuando se trata de seguir un ritual relacionado con el ruido o el silencio durante la siesta. Dos de cada cinco afirman quedarse dormidos viendo la televisión, mientras que el 38% prefiere el silencio absoluto, una preferencia especialmente arraigada entre los habitantes del País Vasco.

En cuanto a otros hábitos asociados al descanso, Murcia y Castilla-La Mancha son las regiones donde existe una mayor tendencia a reducir la intensidad de la luz para favorecer este periodo de descanso, con un 67% y un 65%, respectivamente.

Junto a estos entornos más tradicionales, el estudio también pone de manifiesto lugares más inesperados. El 14% de los encuestados afirma haber dormido una siesta en el transporte público, mientras que el 12% reconoce haberlo hecho en salas de espera, aulas e incluso en su lugar de trabajo. Canarias destaca especialmente en este aspecto, ya que casi el 20% afirma que le gustaría echarse la siesta en el trabajo o durante las clases.

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Ismael Lobo García
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