El tiempo perdido en la AP-7 se dispara: las colas duran un 70% más desde el fin de los peajes

Las colas, que antes se concentraban sobre todo los fines de semana, son hoy una realidad casi cotidiana

21 de julio de 2026 a las 14:26h

Uno de los datos más preocupantes del Servei Català de Trànsit (SCT) es el aumento del tiempo que los conductores pasan atrapados en la AP-7. Desde la liberación de los peajes, la duración de las retenciones se ha disparado más de un 70%, convirtiendo esta autopista en uno de los principales cuellos de botella de la red viaria catalana. Las colas, que antes se concentraban sobre todo los fines de semana, son hoy una realidad casi cotidiana.

Uno de los puntos más conflictivos es el tramo metropolitano que conecta el Baix Llobregat con el Vallès Occidental y el Oriental, pasando por municipios como Martorell, Sant Cugat, Barberà del Vallès y Granollers. En este sector confluyen grandes volúmenes de tráfico con vías como la B-30 y la C-58, y la sucesión de incorporaciones y salidas provoca congestiones diarias durante las horas punta, incluso cuando no hay ningún accidente.

Para miles de conductores, esto se traduce en una pérdida constante de tiempo y en un aumento del estrés al volante, con retenciones que ya forman parte de la rutina de cualquier mañana o tarde entre semana.

Un corredor estratégico al límite de su capacidad

La AP-7 es mucho más que una autopista turística. Es el principal eje del eje mediterráneo y una infraestructura clave para el transporte de mercancías, las exportaciones y la conexión entre la península Ibérica y Europa.

La desaparición de los peajes también ha convertido esta vía en la ruta preferida del transporte internacional. Al no tener que pagar por circular, el paso fronterizo de la Jonquera concentra un volumen muy superior de camiones que otros accesos, como el de Irún, donde todavía existen autopistas de peaje.

Este incremento del tráfico pesado ha sido especialmente notable en los tramos de Tarragona y Girona, donde los camiones ya representan cerca del 25% de los vehículos que circulan por la AP-7. Las largas caravanas de vehículos pesados ocupan a menudo el carril derecho y contribuyen a agravar la congestión.

Más allá de las molestias para los conductores particulares, esta situación afecta directamente la competitividad de la economía catalana, ya que las empresas de transporte y logística acumulan cada año miles de horas perdidas en retenciones, con el consiguiente impacto en costes, plazos de entrega y eficiencia.

Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad

Activar ahora