El sinhogarismo sigue creciendo en Cataluña y ya se ha convertido en una problemática estructural. Según los últimos datos recogidos por entidades sociales, más de 7.000 personas se encuentran en situación de sin hogar en el conjunto del país, una cifra que evidencia la magnitud de una emergencia social cada vez más visible.
Esta realidad no se limita solo a personas durmiendo a la intemperie. El fenómeno incluye también situaciones de gran precariedad como vivir en asentamientos, en infraviviendas, realquilados o en espacios masificados. De hecho, se calcula que cerca de 2.500 personas viven en asentamientos repartidos por toda Cataluña, a menudo en condiciones muy duras y con escaso acceso a servicios básicos.
Según 3Cat, hay 15 capitales de comarca que reconocen que no disponen de ningún recurso ni ninguna plaza en alojamientos de emergencia para poder acoger personas que están sin hogar y se ven obligadas a dormir a la intemperie.
La vivienda, clave de la crisis
Las entidades sociales señalan el encarecimiento de la vivienda como el principal factor que empuja cada vez más personas hacia el sinhogarismo. El aumento de los precios del alquiler y la dificultad de acceder a una vivienda digna han convertido esta problemática en uno de los principales motores de pobreza.
Además, la situación se ha cronificado: cada vez hay más personas que pasan largas temporadas en la calle y con dificultades para salir de ella, especialmente sin apoyo institucional o recursos suficientes.
Barcelona, epicentro del problema
La capital catalana concentra buena parte del fenómeno. Solo en Barcelona, cerca de 2.000 personas duermen en la calle cada noche, una cifra récord que ha crecido más de un 40% en pocos años.
Este incremento refleja una tendencia general en todo el territorio: más personas sin hogar y en situaciones cada vez más precarias.
En diez años, la cifra de personas que pernoctan en la calle se ha disparado. Mientras que en 2015 la cifra de personas sin hogar no llegaba a las 700, a finales de 2025 se ha más que doblado.
La situación se explica, en gran parte, porque el número de asentamientos de chabolas cada vez es más bajo. Se desmantelan chabolas y proliferan las tiendas de campaña.
Barcelona es la capital de comarca que ofrece más plazas residenciales: 2.900. Un número que, como mínimo desde 2023, no se ha incrementado. Ya en aquel momento, el consistorio alojaba mensualmente, de media, 3.000 personas en temporales de urgencia.
El Ayuntamiento destina 51 millones de euros en políticas de abordaje al sinhogarismo, pero reconoce que el número de plazas no ha sido suficiente para detener el crecimiento del número de personas en esta situación.
Reclamo de acciones urgentes
Ante este escenario, las entidades reclaman medidas inmediatas y una coordinación más elevada entre administraciones. También insisten en la necesidad de impulsar una ley específica que garantice derechos y obligue a desplegar recursos para combatir el sinhogarismo.
Mientras tanto, miles de personas continúan durmiendo a la intemperie cada noche, en una realidad que crece en silencio, pero que ya se ha convertido en una de las principales emergencias sociales del país.