Los sindicatos alertan de que las olas de calor obligan a replantear la organización del trabajo y reclaman medidas mucho más contundentes para proteger la salud de los trabajadores. Consideran que los protocolos actuales son demasiado genéricos y que no garantizan una protección suficiente ante temperaturas cada vez más extremas. Por ello, piden modificar horarios, ampliar las pausas, incorporar criterios objetivos para parar la actividad y extender herramientas como las pulseras térmicas a los sectores con más riesgo.
La petición llega después de varios episodios de calor intenso y de la muerte esta semana de un temporero de 64 años que se encontró mal mientras trabajaba en el campo en plena ola de calor.
Los protocolos actuales "no protegen lo suficiente" a los trabajadores
La secretaria de Salud Laboral de la CGT, Núria Losada, asegura que los protocolos que muchas empresas tienen implantados siguen siendo insuficientes porque a menudo solo se activan cuando hay alertas meteorológicas.
"Alerta meteorológica no significa lo mismo que riesgo. No tenemos que esperar a tener una alerta para proteger a los trabajadores", afirma.
Los sindicatos reclaman que las medidas preventivas tengan en cuenta diversos factores a la vez, como la temperatura, la humedad, la radiación solar, la intensidad física del trabajo, la ropa de trabajo o los equipos de protección individual.
En la misma línea, la responsable de Salud Laboral de CCOO de Catalunya, Mònica Pérez, recuerda que el principal peligro es la acumulación de calor en el cuerpo y no únicamente la temperatura exterior.
"Lo que es peligroso del calor es la acumulación en el cuerpo, no tanto la temperatura externa", destaca.
El calor también afecta a sectores más allá del campo y la construcción
Los sindicatos insisten en que el riesgo ya no afecta exclusivamente a sectores tradicionales como la agricultura o la construcción. Alertan de que también se está convirtiendo en un problema creciente en actividades vinculadas al turismo, la logística, los servicios postales, la atención domiciliaria, los casales de verano, el ocio o la enseñanza.
También preocupan especialmente los trabajos desarrollados en espacios cerrados o semiabiertos con poca ventilación y una elevada carga física.
Cambios de horarios y más pausas ante las temperaturas extremas
Una de las principales reivindicaciones pasa por adaptar los horarios laborales a las nuevas condiciones climáticas. Los sindicatos defienden adelantar las jornadas o modificarlas cuando las temperaturas sean extremas.
Recientemente, el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, también apuntó esta posibilidad.
A pesar de ello, Mònica Pérez admite que esta solución no siempre es fácil de aplicar. En sectores como la construcción, adelantar los horarios podría generar conflictos con la normativa sobre ruido y el descanso vecinal.
Por su parte, Núria Losada considera que hay que asumir que el cambio climático obligará a reorganizar muchas actividades.
"Las condiciones están cambiando y habrá muchos trabajos que no se podrán hacer en las franjas en que se están haciendo", afirma.
Según la representante de la CGT, esto comportará más costes y una reducción del rendimiento empresarial, pero considera que la salud de los trabajadores debe ser prioritaria.
Pulseras térmicas para detectar el riesgo antes del golpe de calor
Otra de las medidas que los sindicatos quieren generalizar es el uso de pulseras térmicas o "canarias", unos dispositivos capaces de avisar al trabajador cuando su organismo entra en una situación de estrés térmico.
Este verano estos aparatos ya se han empezado a utilizar entre los servicios municipales de limpieza de Barcelona, un año después de la muerte de una trabajadora durante una ola de calor.
Según Losada, esta tecnología debería extenderse a cualquier actividad desarrollada al aire libre o con una elevada exigencia física.
Los accidentes laborales aumentan más de un 17% durante las olas de calor
Los datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) evidencian el impacto de las altas temperaturas.
Según sus estimaciones, los accidentes laborales aumentan un 17,4% durante las olas de calor. Estos accidentes no solo están relacionados con los golpes de calor o las insolaciones, sino también con la pérdida de concentración, el cansancio o los errores de coordinación provocados por el estrés térmico.
Además, un 26% de los trabajadores españoles aseguran que están expuestos a calor extremo al menos durante la mitad de su jornada laboral.
El informe internacional Feeling the Heat de la OCDE sitúa España como el segundo país con más trabajadores expuestos a temperaturas extremas, solo por detrás de Turquía.
Piden criterios objetivos para decidir cuándo se debe parar el trabajo
La CGT también propone incorporar a los protocolos unas tablas de trabajo-descanso que establezcan de forma automática cuándo hay que reducir el ritmo, incrementar las pausas o suspender completamente la actividad.
Como referencia, utilizan los criterios del Instituto Nacional para la Seguridad y la Salud Ocupacional de los Estados Unidos (NIOSH), según los cuales una persona que realiza un trabajo moderado con 35 grados y un 50% de humedad solo debería trabajar 15 minutos por cada 45 minutos de descanso a la sombra.
En trabajos muy exigentes físicamente, los expertos recomiendan directamente parar la actividad.
Reclaman más inspecciones y sanciones más duras
Los sindicatos también piden reforzar las inspecciones laborales y controlar especialmente las empresas subcontratadas, que consideran que a menudo presentan más carencias en materia de prevención.
CCOO reclama sanciones más severas para las empresas reincidentes.
"Cuando el incumplimiento es reiterado, la sanción debe ser ejemplarizante", defiende Mònica Pérez.
Por su parte, Núria Losada recuerda que el cuerpo humano empieza a sufrir estrés térmico cuando la temperatura corporal supera los 38 grados y que llegar a los 40 grados puede comportar un grave riesgo vital.
Los sindicatos insisten en que el cambio climático obliga a revisar profundamente la organización del trabajo y advierten que proteger la salud de los trabajadores deberá situarse por delante de cualquier criterio de productividad.
