La AP-7 registra aquest dijous al matí importants afectacions al trànsit després que ahir dimecres es tornés a tallar l’autopista en sentido sur entre Martorell y Gelida a causa de las obras en el talud derrumbado a raíz del accidente ferroviario mortal del pasado 20 de enero.
Según ha informado el Servei Català de Trànsit, el corte provoca retenciones de hasta cuatro kilómetros en sentido sur desde Castellbisbal, mientras que en sentido norte, hacia Girona, también se acumulan cuatro kilómetros de colas desde Gelida hasta la salida 25, enlazando con la A-2.
El director del Servei Català de Trànsit (SCT), Ramon Lamiel, explicó este miércoles que el corte se ha hecho a petición del Ministerio de Transportes porque los trabajos de excavación hasta llegar a terreno estable afectan a los tres carriles de circulación. “Se está excavando el talud derrumbado hasta que se encuentre terreno estable y esto obliga a actuar también sobre parte del carril derecho”, detalló.
Lamiel remarcó que la decisión no responde a un problema de seguridad de los carriles que ya se habían reabierto, sino a “cuestiones logísticas” derivadas del movimiento de maquinaria pesada durante las obras. En este sentido, descartó que en ningún momento se pueda ver afectado el sentido norte de la circulación
El responsable de Trànsit situó el “horizonte de quince días” desde el inicio del corte para completar los trabajos, siempre condicionado a la evolución meteorológica. Mientras tanto, se mantienen los desvíos obligatorios por la A-2, así como las rutas alternativas recomendadas, como la C-32 (gratuita), la C-31, la B-24 o la N-340 por Vallirana, y la A-2 con conexión con la C-15 hacia Vilafranca.
El corte de la AP-7 en este tramo se aplicó inicialmente por motivos de seguridad tras el accidente ferroviario de Gelida, cuando un muro de contención de la autopista cayó sobre un tren de la línea R4 y provocó la muerte de un maquinista en prácticas y varios heridos. Aunque el sábado al mediodía se reabrió un carril en sentido sur, la reactivación total de la vía tendrá que esperar a la finalización de las obras actuales, que continúan generando importantes problemas de movilidad, especialmente en hora punta, como se ha vuelto a evidenciar este jueves por la mañana
Más allá de la AP-7, hay ocho kilómetros de retenciones en la A-2 entre Sant Joan Despí y Pallejà en sentido Barcelona y cuatro en la B-23 de Sant Feliu de Llobregat al Papiol y en la C-32 de Viladecans a Sant Boi. En Barcelona, las Rondes registran retenciones de unos 9,5 kilómetros en el nudo del Llobregat, y la C-58 presenta 6,5 kilómetros de colas entre Terrassa y Sabadell en sentido Barcelona.
