Prohibir que los pasajeros viajen de pie en los autobuses interurbanos requeriría hasta 1.000 vehículos más

Actualmente, Cataluña dispone de unos 1.600 autobuses interurbanos. Incorporar 700 más supondría ampliar la flota hasta los 2.300 vehículos, un incremento del 43,8%

06 de noviembre de 2026 a las 10:04h

Garantir que tots els passatgers dels autobusos interurbans de Catalunya puguin viatjar asseguts i amb el cinturó de seguretat cordat sembla una exigència raonable, especialment després d'un accident amb desenes de ferits. Però convertir aquesta mesura en realitat planteja un repte logístic i econòmic considerable: caldrien almenys 700 autobusos més i més d'un miler de conductors addicionals. És el càlcul que ha posat sobre la taula el Govern, tot i que altres fonts atribuïdes al Departament de Territori eleven la necessitat fins als 800 o 1.000 vehicles.

El debat sobre la seguretat del transport públic s'ha intensificat després de l'accident de Fogars de Montclús, al Montseny, i ja ha arribat al Parlament de Catalunya de la mà de diverses plataformes d'usuaris del Maresme.

Segons recull el diari Ara, el secretari de Mobilitat i Infraestructures de la Generalitat, Manel Nadal, va exposar aquestes xifres en un acte de l'Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU). «700 autobusos i més de 1.000 conductors. Com es fa això?», es va preguntar, i va reclamar «reflexionar amb el cap fred i no de manera precipitada» abans de plantejar canvis generals en la normativa.

Les declaracions arriben després que la consellera d'Interior, Núria Parlon, obrís la porta a revisar les condicions en què els passatgers poden viatjar drets als autobusos interurbans i a estudiar-ne la prohibició. Per la seva banda, altres fonts atribuïdes al Departament de Territori i recollides per La Vanguardia situen entre 800 i 1.000 el nombre de vehicles addicionals que caldrien per eliminar els trajectes amb passatgers dempeus.

Actualment, Catalunya disposa d'uns 1.600 autobusos interurbans. Incorporar-ne 700 més suposaria ampliar la flota fins als 2.300 vehicles, un increment del 43,8%. A aquesta inversió caldria sumar-hi la contractació de més d'un miler de conductors, en un sector que ja alerta de les dificultats per cobrir les necessitats actuals.

Un accident amb 83 ferits que reobre el debat

L'origen immediat de la controvèrsia és l'accident del 25 d'octubre a Fogars de Montclús, al Vallès Oriental. Un autobús de la companyia Sagalés que cobria la línia entre el Centre d'Informació de Fogars i Santa Fe del Montseny va sortir de la carretera en un tram de revolts i es va precipitar per un terraplè d'uns 20 metres. El sinistre va deixar 83 persones ferides, set de les quals greus, segons el balanç difós pels serveis d'emergències.

Garantizar que todos los pasajeros de los autobuses interurbanos de Cataluña puedan viajar sentados y con el cinturón de seguridad abrochado parece una exigencia razonable, especialmente después de un accidente con decenas de heridos. Pero convertir esta medida en realidad plantea un reto logístico y económico considerable: harían falta al menos 700 autobuses más y más de un millar de conductores adicionales. Es el cálculo que ha puesto sobre la mesa el Govern, aunque otras fuentes atribuidas al Departament de Territori elevan la necesidad hasta los 800 o 1.000 vehículos.

El debate sobre la seguridad del transporte público se ha intensificado tras el accidente de Fogars de Montclús, en el Montseny, y ya ha llegado al Parlament de Catalunya de la mano de diversas plataformas de usuarios del Maresme.

Según recoge el diario Ara, el secretario de Mobilitat i Infraestructures de la Generalitat, Manel Nadal, expuso estas cifras en un acto de la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU). «700 autobuses y más de 1.000 conductores. ¿Cómo se hace esto?», se preguntó, y reclamó «reflexionar con la cabeza fría y no de manera precipitada» antes de plantear cambios generales en la normativa.

Las declaraciones llegan después de que la consellera de Interior, Núria Parlon, abriera la puerta a revisar las condiciones en las que los pasajeros pueden viajar de pie en los autobuses interurbanos y a estudiar su prohibición. Por su parte, otras fuentes atribuidas al Departament de Territori y recogidas por La Vanguardia sitúan entre 800 y 1.000 el número de vehículos adicionales que harían falta para eliminar los trayectos con pasajeros de pie.

Actualmente, Cataluña dispone de unos 1.600 autobuses interurbanos. Incorporar 700 más supondría ampliar la flota hasta los 2.300 vehículos, un incremento del 43,8%. A esta inversión habría que sumar la contratación de más de un millar de conductores, en un sector que ya alerta de las dificultades para cubrir las necesidades actuales.

Un accidente con 83 heridos que reabre el debate

El origen inmediato de la controversia es el accidente del 25 de octubre en Fogars de Montclús, en el Vallès Oriental. Un autobús de la compañía Sagalés que cubría la línea entre el Centre d'Informació de Fogars y Santa Fe del Montseny se salió de la carretera en un tramo de curvas y se precipitó por un terraplén de unos 20 metros. El siniestro dejó 83 personas heridas, siete de ellas graves, según el balance difundido por los servicios de emergencias.

Una parte de los pasajeros viajaba de pie, aunque no se ha concretado públicamente cuántos ocupantes se encontraban en esta situación ni si el vehículo superaba el aforo autorizado. El accidente puso el foco en una práctica habitual en algunas líneas interurbanas: transportar personas de pie en vehículos que circulan por carreteras fuera de las poblaciones, sin que estos pasajeros dispongan de un asiento ni de un cinturón de seguridad.

Al día siguiente del siniestro, Núria Parlon abrió la puerta a revisar esta práctica. "Deberíamos ver realmente si esto no se tiene que cambiar", afirmó. La propuesta, sin embargo, ha topado con las reticencias del sector y con las dificultades que señala el Departament de Territori.

Nadal no descarta estudiar modificaciones puntuales en determinados trayectos, como por ejemplo obligar a viajar sentado en algunas líneas de montaña o reducir la velocidad en puntos concretos. En cambio, rechaza una transformación generalizada sin haber calculado antes las consecuencias.

¿Qué dice la normativa sobre viajar de pie a 80 km/h?

La legislación actual permite que determinados autobuses interurbanos transporten pasajeros de pie, siempre que el vehículo esté homologado para hacerlo y no se supere la capacidad máxima autorizada.

El artículo 48.1.b del Reglamento general de circulación, modificado en junio de 2026, establece que los autobuses autorizados a transportar personas de pie no pueden superar los 80 kilómetros por hora fuera de poblado, independientemente del tipo de vía. El mismo límite se aplica a los autobuses que no disponen de cinturones de seguridad.

Por lo tanto, viajar de pie en un autobús interurbano no es necesariamente una infracción, siempre que se cumplan las condiciones establecidas. El debate se centra ahora en si esta posibilidad debería mantenerse en trayectos por carretera, donde una frenada brusca, una colisión o una salida de vía pueden tener consecuencias especialmente graves para los ocupantes que no disponen de ningún sistema de retención.

Los usuarios del Maresme llevan la reivindicación al Parlament

Las plataformas de usuarios del Maresme reclaman prohibir que los pasajeros viajen de pie en los autobuses interurbanos que circulan por vías rápidas y garantizar que todo el mundo pueda utilizar el cinturón de seguridad.

Este jueves, representantes de diversas entidades ciudadanas se han reunido en el Parlament con los grupos de la CUP, ERC, Comuns, Junts, PSC y PP para presentarles una propuesta de resolución que pide cambios legislativos y mejoras en el servicio. La iniciativa está encabezada por Millorem Bus Baix Maresme y cuenta con el apoyo del Moviment 807, que agrupa a usuarios de Argentona y Cabrera de Mar, y del Moviment Ciutadà 11.1 i 11.2, vinculado a las líneas que conectan Mataró con Barcelona.

Las entidades denuncian que la saturación de los autobuses es un problema estructural que se ha agravado a raíz de las incidencias de Rodalies. Muchos usuarios han optado por el transporte por carretera ante la falta de fiabilidad del tren, pero se han encontrado con vehículos llenos, pasajeros sentados en los pasillos y personas que se quedan en las paradas porque ya no hay espacio para subir.

«Es muy peligroso», ha advertido a la ACN Gemma Esteve, una de las portavoces de la iniciativa y usuaria habitual de la línea e11.1 entre Mataró y Barcelona. Esteve explica que hace quince años que utiliza este servicio y que siempre ha visto pasajeros de pie, pero que la situación ha empeorado con los problemas ferroviarios. Las plataformas aseguran que, en determinadas líneas y horas punta, más de la mitad de los viajeros tienen que hacer el trayecto de pie o sentados en los pasillos.

Los representantes de los grupos parlamentarios se han comprometido a pedir la comparecencia de Manel Nadal para que explique las medidas previstas para descongestionar los autobuses del Maresme y concrete cómo se distribuirán los 21,5 millones de euros del plan de choque anunciado por la Generalitat. Las entidades también quieren participar en esta comparecencia y han acordado volver a reunirse con los partidos después de las fiestas de Navidad para comprobar si los compromisos se traducen en actuaciones.

¿Más frecuencias o pasajeros que se quedan en las paradas?

Las reivindicaciones de las plataformas van más allá de prohibir que los pasajeros viajen de pie. También piden incrementar las frecuencias, incorporar autobuses articulados de más capacidad y establecer mecanismos permanentes para controlar la ocupación e informar a los usuarios en tiempo real.

El principal reto es que, si se prohíbe viajar de pie sin ampliar la oferta, una parte de los pasajeros que actualmente pueden subir a los autobuses podrían quedarse en las paradas. La Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP) ha advertido que una prohibición generalizada podría trasladar las aglomeraciones del interior de los vehículos a las paradas.

La patronal del sector, FECAV, defiende que las empresas cumplen la normativa vigente y advierte que cualquier cambio que obligue a transportar a todos los usuarios sentados debería ir acompañado de un incremento sustancial de las expediciones. Las operadoras también recuerdan que ya están asumiendo refuerzos para compensar las deficiencias del servicio ferroviario.

En el Maresme, la Generalitat prevé reforzar varias conexiones antes del 6 de diciembre. Entre las actuaciones anunciadas hay siete expediciones adicionales por sentido en la línea 618, entre Pineda, Calella, Sant Pol y Barcelona; la creación de la línea 619, que conectará varias poblaciones del Alt Maresme con el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona y Barcelona, y dos frecuencias más a primera hora de la mañana en la conexión entre Tordera, Blanes y la capital catalana.

En el caso concreto de Fogars de Montclús, Territori ha optado por una solución específica: sustituir el autobús de gran capacidad por dos vehículos más pequeños que circularán conjuntamente. De esta manera, se mantendrán las frecuencias y se adaptará el servicio a las características de la carretera de montaña.

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