El Pirineo se queda sin setas por el cambio climático

Un estudio del CTFC señala que la producción de setas podría caer hasta un 20% en los próximos 15 años sin una correcta gestión forestal

21 de julio de 2026 a las 08:39h

Las setas del Pirineo también notarán los efectos del cambio climático. Los primeros resultados de un estudio del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) apuntan que la producción micológica en los bosques pirenaicos podría reducirse hasta un 20% de aquí a 2040 si se mantienen las tendencias actuales de calor y falta de lluvias en momentos clave.

La investigación, todavía en curso, se centra en parcelas experimentales de bosques de pino negro situadas entre los 1.600 y los 1.900 metros de altitud. En estos espacios, los investigadores comparan zonas gestionadas y no gestionadas para ver cómo responde el bosque a diferentes tratamientos, como claras de entre el 25% y el 30% de la masa arbórea.

Los resultados preliminares indican que una gestión forestal adecuada podría reducir esta pérdida entre un 8% y un 10%, además de hacer los bosques más resilientes ante episodios de calor extremo y sequía.

 

Más producción y más diversidad en bosques gestionados

El seguimiento forma parte de una red de un centenar de parcelas distribuidas por Cataluña, activa desde 1998, con altitudes que van de los 300 a los 2.000 metros. En el Pirineo, uno de los puntos de referencia es el bosque de Meranges, donde el CTFC hace seguimiento continuado desde 2015.

A diferencia de los inventarios forestales habituales, que se hacen cada cinco años, el control micológico se lleva a cabo semanalmente durante la temporada. El período más intenso va de agosto a noviembre, aunque el seguimiento puede empezar en primavera.

Los investigadores Juan Martínez de Aragón y Àngel Ponce analizan tanto hongos micorrícicos, como el boletus, que viven asociados a las raíces de los árboles, como hongos saprófitos, que contribuyen a descomponer la materia orgánica. Las parcelas incorporan sensores de temperatura y humedad del suelo, así como sistemas para medir la dispersión de esporas.

Aragón explica que los datos muestran un patrón claro: “cuando se gestiona el bosque, aumentan tanto la producción como la diversidad de setas”. Por ello, defiende que la gestión forestal puede ser una herramienta para amortiguar el impacto del cambio climático sobre este recurso natural.

 

Un recurso gastronómico, ecológico y económico

Actualmente, la producción media de setas en Cataluña se sitúa alrededor de los 60 kilos por hectárea, pero la variabilidad es muy alta según el año y la zona. En espacios como Meranges, en temporadas favorables, se pueden superar los 500 kilos por hectárea.

El estudio también remarca que las setas no solo tienen valor gastronómico. Los hongos son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas forestales, tanto por su papel en el ciclo del carbono como en la descomposición de la materia orgánica y la reducción de biomasa en los bosques.

Ponce también subraya el potencial del turismo micológico para dinamizar las comarcas de montaña. Esta actividad puede alargar la temporada turística más allá del invierno y generar ingresos en sectores como la restauración, el alojamiento o los servicios de guía.

 

De momento, sin setas este verano

En cuanto a la campaña actual, los técnicos indican que todavía no hay producción de setas, a pesar de las lluvias del invierno. La fructificación dependerá de las tormentas de verano y de las bajadas de temperatura.

Cuando se dan las condiciones favorables, las setas pueden tardar entre 20 y 25 días en aparecer. Hasta entonces, el Pirineo espera una temporada que, como cada año, dependerá del difícil equilibrio entre lluvia, temperatura y estado del bosque.

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