La pareja catalana que lleva 30 años recorriendo el mundo persiguiendo eclipses: "Siempre acabamos llorando"

La Carme Lluís y en Jaume Sacasas han presenciado dieciocho en todo el mundo y dan un consejo claro para el del 12 de agosto: "No hagáis fotos, disfrutad del momento"

12 de julio de 2026 a las 13:48h

Mientras miles de personas se preparan para ver el eclipse total de Sol del 12 de agosto, hay quien lleva más de treinta años organizando las vacaciones alrededor de este fenómeno astronómico. Es el caso de Carme Lluís y Jaume Sacasas, una pareja de Badalona que ha recorrido medio mundo con un único objetivo: cazar eclipses.

Entre ambos han viajado a países como Panamá, Kenia, Rusia, Australia, Indonesia, China, Túnez o Hungría, y hasta han llegado a la Antártida, para contemplar este fenómeno. Carme ha visto 16 totales y dos anulares, y asegura que, mientras pueda, continuará persiguiéndolos.

"Es el mejor espectáculo de la naturaleza"

"Hasta que me muera, me apuntaré cuando haya uno", afirma. De hecho, más allá del fenómeno del 12 de agosto, la pareja ya tiene la mirada puesta en los eclipses del 2027 y del 2028.

Para ella, ninguno es igual. La duración, el paisaje, si es en el mar o en la montaña o la hora del día hacen que cada experiencia sea única.

"Me fastidia mucho que me digan que visto uno, vistos todos", asegura.

Aun así, reconoce que los eclipses más espectaculares son los que tienen lugar a mediodía y no cerca de la puesta de sol, como ocurrirá este verano.

De la selva de Panamá al desierto de Libia

Su primera gran aventura llegó en 1994, pero una de las más recordadas es la de Panamá, en 1998, cuando fueron hasta la selva del Darién.

Jaume recuerda que el ejército panameño les protegió porque la zona era conocida por el tráfico de drogas y que incluso el presidente del país llegó allí con un buque de guerra.

También guardan un recuerdo especial del eclipse vivido en la Libia de Muamar el Gadafi, donde científicos de todo el mundo instalaron un gran campamento en medio del desierto.

"Fue brutal, en medio de la nada", recuerda Carme.

Cuando el cielo se apaga y los pájaros dejan de cantar

La pareja explica que un eclipse total es mucho más que ver cómo desaparece el Sol.

Durante la totalidad, aseguran que se produce un silencio absoluto, los pájaros dejan de cantar, la temperatura puede bajar hasta cinco grados y aparece un viento característico conocido como el viento del eclipse.

Por eso insisten en que no vale la pena pasar esos segundos mirando una pantalla.

El gran consejo para el 12 de agosto

Después de casi una veintena de eclipses, la recomendación es clara.

"No hagáis fotografías durante la totalidad. Disfrutad del momento."

La fase más espectacular dura solo unos segundos o unos minutos, y estar pendiente del móvil o de la cámara puede hacer perder la experiencia.

También aconsejan salir muy temprano hacia el lugar de observación, llevar agua, comida e incluso prever tener que dormir en el vehículo si hay colapsos de tráfico.

"Siempre acabamos llorando"

Carme asegura que, después de cada eclipse, siempre acaba emocionándose. Tanto si las nubes les impiden verlo como si lo pueden contemplar en todo su esplendor.

Los amigos que les han acompañado por primera vez, explica, acostumbran a hacer la misma pregunta una vez acaba el fenómeno: "¿Cuándo es el siguiente?"

Para ella, no hay ninguna duda: "Es el mejor espectáculo que ofrece la naturaleza."