La OCDE revisa a la baja el crecimiento económico de España para el 2026 y prevé un aumento de la inflación

La organización alerta que el conflicto en Oriente Medio impactará en los precios energéticos y recomienda políticas fiscales temporales para proteger los hogares vulnerables

26 de marzo de 2026 a las 11:44h

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha ajustado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía española, situando el Producto Interior Bruto (PIB) en un 2,1% para 2026, una décima menos respecto a los cálculos efectuados el pasado diciembre. Así se desprende de su último informe económico publicado este jueves.

La entidad destaca que el conflicto actual en elOriente Medio "pondrá a prueba la resistencia de la economía global", afectando especialmente los costes energéticos y generando disrupciones en el suministro de combustibles y otros productos esenciales como los fertilizantes.

Aumento significativo de la inflación

Ante este escenario, la OCDE pronostica un incremento notable de la inflación en España. La tasa prevista para 2026 se sitúa en un 3%, siete décimas más que en la última revisión, superando así el objetivo del 2% establecido por el Banco Central Europeo (BCE).

Mantenimiento del liderazgo dentro de la eurozona

A pesar de esta corrección negativa, España sigue siendo la gran economía con mayor ritmo de crecimiento dentro de la zona euro. Las estimaciones apuntan a que Alemania y Francia experimentarán un crecimiento moderado del 0,8%, mientras que Italia se mantendrá en un modesto 0,4% durante el mismo período.

Previsiones para el 2027

El informe también rebaja ligeramente las perspectivas para el PIB español de 2027 hasta un aumento del 1,7%. Sin embargo, estas cifras siguen siendo superiores respecto a los países vecinos: Alemania (1,5%), Francia (1%) e Italia (0,6%). Paralelamente, se espera una inflación más elevada este año con una tasa estimada del 2,2%, cuatro décimas superior respecto a los cálculos anteriores.

Inflación subyacente y evolución de los precios

En cuanto a la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— se calcula que llegue al 2,7% en 2026 (aumentando cinco décimas) y se sitúe en el 2,1% durante 2027 (tres décimas más).

La OCDE fundamenta estas proyecciones asumiendo un escenario donde las tensiones sobre los mercados energéticos irán suavizándose progresivamente desde la segunda mitad de 2026 con una disminución gradual de los precios del petróleo, gas y fertilizantes.

Recomendaciones fiscales ante el escenario geopolítico

Ante las dificultades generadas por los incrementos de los costes energéticos derivados del contexto geopolítico actual, la organización internacional anticipa medidas estatales destinadas a paliar estos efectos. Por ello recomienda implementar políticas "temporales, enfocadas a los hogares más vulnerables", que preserven los incentivos para reducir el consumo energético y dispongan de "mecanismos claros de expiración".

Además, recuerda que "el espacio fiscal es limitado" y pone énfasis en mantener la sostenibilidad de la deuda pública así como liberar recursos necesarios para afrontar inversiones futuras.

Papel de los bancos centrales

La OCDE insta también a los bancos centrales para que sigan atentamente la evolución económica asegurando que las expectativas de inflación "se mantienen bien ancladas". Añade que podrían ser necesarios "nuevos ajustes en la política monetaria" si se amplifican las presiones sobre los precios o si se debilitan considerablemente las perspectivas de crecimiento.

Análisis global: resiliencia a pesar de incertidumbres

Más allá de España, a pesar de que las tensiones geopolíticas provocan una subida generalizada de los precios en todo el mundo, según la OCDE, la economía global mantendrá cierta resistencia. En concreto mantiene inalterada en el 2,9% la previsión mundial para el PIB del 2026 mientras reduce ligeramente hasta el 3% la previsión para el 2027.

No obstante, advierte: "El alcance y duración del conflicto son muy inciertos". Afirma también que "un período prolongado con precios energéticos elevados aumentará significativamente los costes empresariales provocando un repunte inflacionario con consecuencias negativas sobre el crecimiento".

Estrategias recomendadas ante la crisis

Bajo este marco complejo es esencial fomentar nuevos acuerdos comerciales como una vía para estabilizar mercados e impulsar el desarrollo económico. Al mismo tiempo propone aplicar políticas orientadas a mejorar la eficiencia energética localmente así como reducir dependencias de los combustibles fósiles.

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Ismael Lobo García
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