Un hombre de 53 años, se ha quitado la vida después de quemarse vivo delante de su hijo adolescente. Al parecer, el hombre era adicto al juego y había perdido una gran cantidad de dinero apostando día tras día durante la pandemia.
Bill era un prodigio de las matemáticas y un prometedor estudiante de medicina, pero tuvo que huir de su país, Croacia, cuando comenzó la Guerra de los Balcanes. Formó su nueva familia en Londres, donde trabajaba como conductor, pero sus problemas con el juego cada vez fueron a más. El hombre, que estaba casado y tenía dos hijos, fue condenado por agredir a su exmujer. Las autoridades le impusieron una orden de alejamiento que le impedía ver a su mujer y a sus hijo, uno de 16 años y otra de 22. Sin embargo, a pesar de la orden, Bill acudió al domicilio familiar exigiendo que le dejaran entrar. Bill llevaba con él un cuchillo, un bidón de combustible y un sobre lleno de dinero en efectivo. Comenzó a golpear la puerta del domicilio exigiendo entrar, y ante la negativa de su hijo, que se encontraba en casa, decidió prenderse fuego. El menor avisó a su madre y a las autoridades, que acudieron inmediatamente al lugar. Los servicios de emergencias le trasladaron en helicóptero al Hospital Broomfield, pero finalmente sufrió un paro cardíaco y murió.
La investigación señala que el hombre acumulaba hasta 250.000 libras de deudas por el juego (unos 296.00 euros). Su mujer admitió que Bill podía estar apostando dinero hasta 12 horas al día y, después de su muerte, se ha convertido en una defensora de las víctimas de adicción al juego de la zona. La mujer espera que el caso de Bill sirva para que las autoridades tomen medidas y controlen más las apuestas.
