Las fuertes lluvias en las últimas en el centro de Europa han provocado grandes inundaciones que ya han dejado 153 muertos y más de 1.300 desaparecidos entre Alemania y Bélgica. Según el último balance, las defunciones ascienden a 133 en el territorio alemán y una veintena más en el territorio belga. Además, las lluvias torrenciales también comienzan a afectar a Luxemburgo y los Países Bajos. Pueblos y ciudades han quedado completamente arrasados por la crecida y el desbordamiento de los ríos e, incluso, algunas presas ya han comenzado a reventar. De momento, aún no se ha estimado el valor de los daños materiales que ha provocado el temporal, pero se prevé que puedan ser estratosféricos. El gobierno alemán ya ha destinado una primera partida de urgencia de
50 millones de euros para paliar los daños.