Diversos maquinistas de Cercanías se han concentrado de manera espontánea este viernes en la estación de Sants después de que un desprendimiento de tierra obligara a cortar la línea R1. El incidente se produce solo unos días después de la tragedia en Gelida, donde un maquinista en prácticas perdió la vida al caer un muro sobre el convoy
Los trabajadores han denunciado que la reanudación del servicio, que había estado parado durante dos días, no se ha hecho con suficientes garantías. La concentración ha servido para expresar su malestar ante el desprendimiento, que se ha producido a pesar de que en las últimas horas se habían realizado inspecciones y marchas blancas en todos los recorridos de Cercanías.
Una de las maquinistas concentradas, Elisabet Ramos, ha explicado el temor que sienten los trabajadores: “Tenemos mucho miedo, muchos compañeros están pidiendo la baja, ¿quién puede ir a trabajar así? Es inadmisible. Tenemos miedo, inseguridad”.
Ramos, que también es representante de la CGT, ha detallado cómo ha sucedido el incidente entre Tordera y Maçanet, que ha obligado a interrumpir la circulación de la R1. “El compañero estaba conduciendo a velocidad normal y le ha saltado el aviso de que hay un paso a nivel sin protección y ha bajado la velocidad a 30 km/h, y por eso hoy lo puede explicar y nos hemos enterado por él”, ha explicado, señalando que la velocidad habitual en este punto es de 100 km/h.
La trabajadora ha lamentado que, durante el día anterior, se garantizaron unos certificados de que todo estaba correcto para los trabajadores y los miles de pasajeros, pero que al día siguiente casi se producía “otra noticia de un compañero que no está”. “No puede ser, nos dicen unas cosas y no se están cumpliendo”, ha añadido.
La protesta ha sido “improvisada” y tenía como objetivo canalizar el malestar de los trabajadores y permitirles desahogarse después de días de tensión e incertidumbre sobre la seguridad en las vías.
