El cielo nocturno ofrecerá este fin de semana uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año: la Luna Azul. La noche del 30 al 31 de mayo, Cataluña podrá observar la segunda luna llena del mismo mes, una coincidencia poco habitual que acostumbra a repetirse aproximadamente cada dos o tres años.
A pesar del nombre, la Luna no se verá de color azul. La expresión hace referencia a la rareza del fenómeno: en este caso, el hecho de que haya dos lunas llenas dentro de un mismo mes natural. La primera tuvo lugar el 1 de mayo y la segunda llegará el 31 de mayo, con el punto máximo a las 08.45 h UTC, es decir, a media mañana en Cataluña. Por eso, el mejor momento para verla será durante la noche anterior y también cuando salga la Luna.
Visible sin telescopio
La Luna Azul se podrá observar a simple vista, siempre que las nubes lo permitan. No hará falta ningún telescopio ni equipo especial, aunque unos prismáticos pueden ayudar a apreciar mejor algunos detalles de la superficie lunar.
Los expertos recomiendan buscar espacios alejados de la contaminación lumínica de las grandes ciudades. Zonas de montaña, miradores, playas poco iluminadas o espacios naturales abiertos serán buenas opciones para disfrutar del fenómeno con más intensidad.
También será una microluna
La Luna Azul de este mayo tendrá otra particularidad: coincidirá con una microluna. Esto quiere decir que la luna llena se producirá cuando el satélite se encuentre cerca del punto más lejano de su órbita respecto de la Tierra. Por este motivo, se verá un poco más pequeña y menos brillante que una luna llena media, aunque la diferencia puede ser difícil de apreciar a simple vista.
Este tipo de citas despiertan cada vez más interés entre aficionados a la astronomía, fotógrafos y personas que aprovechan los fenómenos celestes para mirar el cielo con calma.
Un espectáculo sencillo y al alcance de todos
La Luna Azul no necesita grandes preparativos: solo hace falta un cielo claro, un buen punto de observación y disfrutar del cielo nocturno. Aunque no cambie de color, su excepcionalidad la convierte en una oportunidad especial para disfrutar de un fenómeno visible desde Cataluña.
La noche del 30 al 31 de mayo será, pues, una buena excusa para levantar la vista y redescubrir uno de los espectáculos naturales más sencillos y fascinantes del calendario astronómico.