La crisis de la Covid-19 continúa. El final del estado de alarma no supuso el fin de la emergencia sanitaria. El virus no entiende de límites. Golpea en el ámbito local y en el global.
Sus efectos golpean en el ámbito de la salud pública, por supuesto, pero también en el social y el económico. No discrimina ni es estable. Y las cifras que, diariamente, deja la pandemia dificultan en gran medida la capacidad de lanzar previsiones.
El mundo asiste expectante a la evolución incierta de la pandemia. Y precisamente de esta imprevisible evolución se derivará la recuperación. No obstante, como siempre, los números y los datos ayudan a entender en qué momento nos encontramos y cuáles son los posibles escenarios futuros.
Que la crisis del coronavirus ha provocado enormes dificultades en millones de hogares españoles es un hecho innegable. En pleno confinamiento, a finales del mes de abril, el Ministerio de Trabajo y Economía Social confirmó que cerca de cuatro millones de trabajadores se habían acogido a un expediente de regulación temporal de empleo.
Más de un millón de autónomos cesaron su actividad. Y si se les suma a todas estas personas los 3,7 millones de parados registrados según el Servicio Público de Empleo Estatal hasta el 20 de abril, nace un dato demoledor: el 40% de la población activa española se ha encontrado en situación económica de desempleo.
El descenso en los ingresos de al menos nueve millones de españoles, unido a la obligatoriedad de permanecer en casa durante alrededor de 100 días, han provocado un aumento del ahorro durante el estado de alarma.
En concreto, seis de cada diez personas afirma haber ahorrado en pleno confinamiento, según el Instituto BBVA de Pensiones. A partir de un estudio elaborado entre 2.045 personas adultas con el objeto de analizar el impacto de la pandemia en las perspectivas de ahorro y jubilación en España, se desprende que los hogares españoles han ahorrado una media de 367 euros al mes.