El calor excepcional que se vivió durante el mes de abril en Cataluña ha dejado paso, en cuestión de días, a un escenario completamente diferente. Después de semanas con temperaturas más propias de principios de verano, el frío y las lluvias han vuelto con fuerza este mayo, obligando a muchos ciudadanos a recuperar los abrigos y los paraguas.
Según los datos de la Red de Estaciones Meteorológicas Automáticas (XEMA) de la Generalitat, este abril ha sido el más cálido registrado desde que se tienen datos, hace más de dos décadas. También el Observatorio Fabra de Barcelona ha batido récords, con una temperatura media de 17,4 grados, la más elevada desde el año 1914.
Ahora, pero, la situación meteorológica ha cambiado radicalmente. Después de un fin de semana marcado por las precipitaciones en gran parte del territorio, los pronósticos indican que esta semana llegará un nuevo episodio de inestabilidad, con más lluvias y una notable bajada de las temperaturas. En las zonas más elevadas del Pirineo incluso podría volver la nieve, un fenómeno poco habitual en esta época del año.
El cambio más destacado se espera a partir del miércoles, cuando la entrada de un frente de aire polar afectará buena parte de Cataluña. El Meteocat prevé precipitaciones abundantes en muchas comarcas y un descenso claro de los termómetros.
Antes de este episodio, entre el lunes y el martes ya se podrían producir los primeros fenómenos meteorológicos adversos en el norte del país. La Aemet alerta de una probabilidad de entre el 40% y el 70% de lluvias intensas en diversas zonas.
Las áreas más afectadas podrían ser el Prepirineo de Barcelona y el Pirineo de Girona, donde se prevén acumulaciones de hasta 20 litros por metro cuadrado en solo una hora. Estas precipitaciones podrían ir acompañadas de tormentas, granizo y ráfagas de viento fuertes.