De momento, en nuestra opinión, es una tendencia bastante desconocida, pero el #Deinfluencing (del inglés de-influencing) ha llegado a TikTok con suficiente fuerza para que algunas publicaciones hayan vertido líneas sobre el asunto, como es el caso de Today.
Pero, ¿en qué consiste exactamente el de-influencing? Porque como su nombre indica es el diametralmente opuesto a las prácticas de los influencers, que nos animan a adquirir productos de ciertas marcas; los de-influencing lo que nos animan es a no adquirir ciertos productos.
La etiqueta #deinfluencing ha acumulado más de 76 millones de visitas en TikTok, generando una conversación sobre el consumo excesivo. En los vídeos, los creadores explican lo que los contenidos de algunos influencers en TikTok les llevó a comprar, concluyendo en la mayoría de los casos con un llamamiento para que los usuarios reflexionen sobre sus necesidades antes de comprar nuevos productos, y no se dejen llevar únicamente, por ejemplo, por una cuestión de moda.
Esto es un cambio radical de paradigma respecto a lo que había pasado hasta ahora, con influenciadores a sueldo de las marcas para recomendar la compra de determinados productos. ¿Cómo afecta esta nueva tendencia a las mismas marcas?
Hasta ahora, al menos que se sepa, no ha habido ninguna marca que haya pagado para que un de-influencing publique diatribas contra productos de su competencia en las redes sociales, práctica que es ilegal según la mayoría de legislaciones y que, en caso de descubrirse, podría dar lugar a un gran escándalo.
Según datos de Marketing Dive citados en el artículo de Today, el 44% de la Generación Z hace compras basadas en recomendaciones de influenciadores, mientras que solo el 26% de la población general ha comprado algo que un influencer ha sugerido.
Alguna marca ha 'jugado' con la tendencia, preguntando a sus seguidores si aún continúa gustando, mencionando la etiqueta #deinfluencing.
Todos debemos ser conscientes de que lo que muestra y recomienda un influenciador no deja de ser un producto tras el cual hay una marca que ha pagado por su promoción, es decir, que no se diferencia en gran medida de un anuncio publicitario en televisión u otro medio de comunicación.
Lo que más puede aportar a la sociedad esta nueva tendencia es que otros usuarios de las redes sociales sigan el ejemplo de los de-influencing y expliquen sus experiencias con los productos de una forma sincera.
No obstante, ahora mismo es una tendencia demasiado marginal para representar un problema para las marcas. El futuro deberá decidir si más personas e, incluso, influenciadores, se apuntan a la tendencia, y la convierten en algo que sí que sea preocupante y, solo entonces, veremos cómo reaccionan las marcas.