Cataluña no podrá comparar los resultados de las pruebas PISA 2025 ni con las ediciones anteriores ni con el resto de países y territorios participantes. El motivo no es el rendimiento de los alumnos, sino un grave error en la selección de la muestra que ha dejado fuera de la evaluación al 23,2% de los estudiantes escogidos, muy por encima del máximo del 5% que fija la OCDE para que los resultados sean estadísticamente representativos.
La consejera de Educación y Formación Profesional, Esther Niubó, comparece este lunes en el Parlament para dar explicaciones sobre un episodio que ha desencadenado una avalancha de críticas políticas y del sector educativo.
¿QUÉ HA PASADO?
Para elaborar las pruebas PISA, la OCDE selecciona una muestra representativa de alumnos de 15 años. Solo se permite excluir del examen casos muy concretos, principalmente alumnos con discapacidades cognitivas graves o con un conocimiento insuficiente de la lengua de la prueba.
El organismo internacional establece que estas exenciones no pueden superar el 5% del total de la muestra. En Cataluña, sin embargo, se excluyeron 591 de los 2.545 alumnos seleccionados, es decir, un 23,2%. Esta desviación hace que la muestra deje de ser representativa e invalida cualquier comparación internacional o temporal.
Los resultados catalanes se publicarán igualmente en septiembre, pero no podrán utilizarse para saber si el sistema educativo ha mejorado o empeorado respecto a 2022 ni para compararlo con otras comunidades autónomas o países.
"ES INAUDITO"
Uno de los expertos que se ha mostrado más contundente es Francesc Pedró, exdirector de Políticas Educativas de la OCDE y actual director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior.
En declaraciones a Catalunya Ràdio, Pedró ha calificado la situación de "inaudita" y ha asegurado que durante los casi diez años que trabajó en la OCDE no había visto nunca un caso similar.
El experto también ha afirmado que le cuesta entender cómo se ha podido llegar a excluir a más del 23% de los alumnos y ha apuntado que, por las características del sistema educativo catalán, el porcentaje de alumnado susceptible de quedar exento difícilmente debería llegar al 4%.
UNA CONFUSIÓN EN LOS CRITERIOS
El Departamento de Educación atribuye el problema a una mala aplicación de los criterios de exención en los centros educativos. Según el Govern, la coincidencia con otras pruebas de evaluación, que utilizaban requisitos diferentes para excluir alumnos, habría provocado una confusión en su aplicación.
Educación también ha descartado responsabilizar al profesorado y ha anunciado una investigación interna para aclarar qué falló y evitar que la situación se repita.
CRÍTICAS AL GOBIERNO
El error ha provocado una fuerte reacción entre los expertos y la comunidad educativa. El presidente de AXIA, Jordi Satorra, ha asegurado que "cuesta de entender" que un error pueda explicar que casi una cuarta parte de los alumnos quedaran excluidos de las pruebas y ha cuestionado los mecanismos de control del Departamento. También ha recordado que Cataluña vive una situación de "emergencia educativa" y ha lamentado que no se destinen suficientes recursos.
Por su parte, el sindicato USTEC ha acusado al Gobierno de falta de transparencia, asegurando que el Departamento conocía desde marzo que había problemas con la muestra y no los hizo públicos hasta este verano.
El fiasco llega tres años después de los malos resultados obtenidos por Cataluña en PISA 2022, que abrieron un intenso debate sobre el nivel educativo del país. Ahora, sin embargo, el problema es aún más grave: la principal herramienta internacional para medir la evolución del sistema educativo no permitirá saber si las medidas adoptadas desde entonces han tenido algún efecto.
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