Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han detenido a nueve personas al desarticular una organización criminal que compraba y distribuía armas de fuego bajo demanda a diferentes entornos criminales.
El líder de la red dirigía las operaciones desde la celda del centro penitenciario de Quatre Camins, con teléfonos móviles y el apoyo de familiares y otros colaboradores. En diez registros practicados en diversos municipios de Cataluña, los agentes han localizado dos arsenales y han intervenido más de 40 armas, entre las que 38 pistolas de imitación de la marca Glock, dos revólveres, cuatro escopetas y un lanzacohetes, así como un millar de proyectiles.
“La operación es de una relevancia excepcional”, según el instructor de la investigación y agente de la Dirección de Investigación Criminal (DIC), que ha informado de la operación a los medios de comunicación, porque “se ha evitado que las armas y la munición se hayan utilizado en incidentes violentos del crimen organizado”. En el mismo sentido se ha pronunciado Carlos Gil, del Cuerpo Nacional de Policía (CNP).
La investigación de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos comenzó en enero de 2026 a partir de información obtenida en otra causa contra una organización criminal y culminó el 7 de julio. Las indagaciones permitieron identificar a un hombre que actuaba como principal intermediario en el tráfico de armas y que ya estaba ingresado en un centro penitenciario.
COMPRAVENTAS EN TIEMPO REAL
Según la policía, el hombre coordinaba desde la prisión la compraventa de armas y daba instrucciones a su entorno familiar para que ejecutara las operaciones. Los familiares y otros colaboradores contactaban con los compradores, transportaban y entregaban el armamento y también les suministraban munición, siguiendo las indicaciones del líder casi en tiempo real. Las operaciones se hacían a través de Whatsapp, Telegram y Signal.
La organización contaba con una red de intermediarios, proveedores, compradores y personas que facilitaban espacios para ocultar y almacenar las armas. Entre sus clientes se encontraban los Trinitarios. Los miembros de la red asumían funciones diferenciadas de recogida, transporte, custodia y entrega del armamento, así como la gestión de los cobros y los pagos.
La trama localizaba y adquiría armas concretas según las peticiones de los compradores. Posteriormente, las promocionaba entre posibles clientes mediante fotografías y vídeos en los que mostraba las armas disponibles y su funcionamiento. Los investigadores señalan que actuaba como un intermediario o broker con capacidad para conseguir modelos determinados bajo demanda, lo que le permitía evitar la acumulación continuada de armamento en los domicilios.
DIEZ REGISTROS
El dispositivo del 7 de julio incluyó diez registros. Nueve se practicaron en domicilios de L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Montcada i Reixac, Canovelles, Badia del Vallès, Piera, Reus y El Pla del Penedès. El décimo tuvo lugar en la celda donde estaba encarcelado el principal investigado.
Los agentes detuvieron a cinco hombres y cuatro mujeres de entre 20 y 48 años. Seis de los nueve arrestados pasaron a disposición judicial el 9 de julio por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal y de tenencia, depósito y tráfico de armas de fuego.
La investigación de los Mossos confluyó con otra que desarrollaba la Policía Nacional sobre un proveedor de armas y munición relacionado también con grupos criminales de fuera de Cataluña. La coincidencia comportó la creación de un equipo conjunto de investigación en el marco de la Subcomisión de Policía Judicial de Cataluña.
DOS ARSENALES
En uno de los domicilios registrados conjuntamente por los dos cuerpos policiales se intervinieron 38 pistolas semiautomáticas de imitación de la marca Glock, 140 proyectiles y dinero en efectivo. En un segundo inmueble, los Mossos encontraron un arsenal con un lanzacohetes, un revólver, cuatro escopetas, dos chalecos antibalas, un escudo balístico y abundante munición de diferentes calibres. Uno de los dos inmuebles estaba ocupado, mientras que el otro era un local de alquiler en Barcelona.
En otras entradas también se localizaron un segundo revólver, armas detonadoras, cargadores, un dispositivo Taser y una granada de mano inerte. Aparte del millar de proyectiles, los agentes intervinieron 12.000 euros en efectivo y varios teléfonos móviles.
Las armas cortas se vendían por entre 4.000 y 5.000 euros según los cargadores y las municiones que incorporaban. En el caso de las escopetas y las armas de guerra, podían llegar a unos 8.000 euros, porque son más difíciles de conseguir. Todavía se está investigando el uso de armas de esta trama en incidentes recientes.
La operación movilizó a unos 130 efectivos de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad