La Generalitat prorroga hasta seis años las concesiones de los autobuses interurbanos para mejorar el servicio

El Gobierno exige planes de renovación en tres meses y activa un plan de choque de 21,5 millones para reforzar la red ante el incremento de demanda

28 de abril de 2026 a las 17:18h

La Generalitat de Catalunya ha anunciado la prórroga, hasta un máximo de seis años, de las concesiones de los servicios de autobuses interurbanos que actualmente finalizaban el año 2028. Esta decisión, adoptada mediante un decreto ley aprobado esta semana, condiciona la renovación de los contratos a la implantación de una flota más sostenible y a la mejora del servicio ofrecido a los usuarios.

Condiciones para mantener las concesiones

El nuevo marco obliga a las empresas concesionarias a presentar, en un plazo máximo de tres meses desde la aprobación del decreto, un proyecto detallado con sus planes para renovar los autobuses. Este requisito es indispensable para que puedan continuar gestionando las líneas. La Generalitat dispondrá de un período adicional también de tres meses para analizar y validar estas propuestas. En caso de que no se cumplan los requisitos establecidos, se abrirá un concurso público para asignar nuevamente estas rutas.

Plan urgente para ampliar plazas y mejorar la capacidad

De manera paralela, el Consejo Ejecutivo ha dado luz verde a un plan de actuación extraordinario dotado con 21,5 millones de euros. Este programa está orientado a reforzar la red interurbana ante el aumento sostenido del número de usuarios. Se prevé incrementar anualmente las plazas disponibles en aproximadamente un 12%, así como ampliar la capacidad especialmente en aquellas líneas que sufren una saturación más elevada.

La evolución del modelo actual y retos futuros

El sistema vigente está basado en concesiones concedidas hace décadas y prorrogadas sucesivamente bajo el paraguas del decreto del 2003, que permitía extender los contratos siempre que se realizaran inversiones y se mejorara el servicio. Ahora este esquema llega a su punto crítico porque casi todas estas adjudicaciones expiran el 2028 después de haber sido alargadas varias veces.

Ante este escenario, fuentes gubernamentales explican que se ha descartado convocar un concurso global inmediato para evitar dilaciones que impedirían renovar la flota dentro de los plazos previstos. En palabras textuales: la necesidad urgente es cumplir con los objetivos medioambientales y garantizar una transición rápida hacia tecnologías limpias.

Criterios ambientales y tecnológicos exigidos

El objetivo principal fijado por el Gobierno es conseguir que el 75% de los autobuses sean descarbonizados antes del primer día de enero de 2029. Esto implicaría que aproximadamente unos 1.425 vehículos, sobre los casi 1.600 actuales, funcionen con tecnologías respetuosas con el medio ambiente.

Esta transformación requiere una inversión estimada alrededor de los 762 millones de euros, asumida íntegramente por los operadores pero compensada durante los nuevos periodos concesionales mediante amortizaciones planificadas.

A estas alturas, solo 25 autobuses son eléctricos, representando tan solo un 1,6% del total circulante.

Mecanismos operativos para optimizar el servicio

Además de los criterios ambientales estrictos, el decreto incorpora medidas destinadas a mejorar la experiencia de los viajeros. Entre ellas destaca la implementación progresiva de sistemas de información en tiempo real que permitirán conocer ubicaciones exactas de los vehículos y tiempos estimados de espera en los puntos de parada.

Ajustes específicos por líneas y coordinación institucional

A pesar de confiar en que las empresas participarían en esta renovación condicionada, la administración mantiene abierta la posibilidad de evaluar casos puntuales o cambios en determinados servicios conjuntamente con otros organismos como el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), interesada en gestionar algunas rutas próximas a su territorio.

Así mismo se ha confirmado que algunas conexiones específicas —como la línea entre Manresa y Barcelona— serán puestas directamente a concurso público debido a sus características singulares.

Solicitudes oficiales del Departamento de Territorio

La administración subraya también las motivaciones medioambientales detrás de esta estrategia: según fuentes oficiales “si todas las líneas salieran simultáneamente a concurso dentro de dos años tal como estaba previsto”, no sería posible garantizar “que la flota se renovara lo suficientemente rápido”. Esta medida busca asegurar una transición progresiva sin comprometer los objetivos climáticos ni afectar negativamente al servicio público esencial.

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Ismael Lobo García
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