La jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Vall d'Hebron, Magda Campins, ha afirmado que no es prudente realizar eventos como el Cruïlla en una situación epidemiológica como la actual.
En declaraciones a Catalunya Ràdio, ha dicho que de la misma manera que se ha cerrado el ocio nocturno porque se han detectado brotes, los grandes eventos pueden ser "grandes diseminadores". Y es que ha valorado que aunque se realicen pruebas de antígenos y se diga que se debe llevar la mascarilla, se dan situaciones en que no se cumplen las medidas.
Por otro lado, ha afirmado que las limitaciones horarias y el toque de queda podrían "ayudar" a detener el crecimiento, aunque ha afirmado que se deberán aplicar si se detecta una afectación mayor en los hospitales. Campins ha afirmado que lo que más preocupa es el incremento de casos y la posibilidad de que con esta transmisión aparezca una variante que escape a las vacunas.
De la misma manera, ha reconocido que hay medidas "difíciles" de aplicar, como el toque de queda, pero ha reconocido que serían las siguientes medidas que habría que aplicar "si se comienzan a tener muchos más ingresos y se pusiera en peligro el sistema hospitalario". De la misma manera, cree que volver a hacer obligatoria la mascarilla en el exterior también contribuiría a concienciar que la pandemia no ha terminado.