El Banco de Sangre prevé que este agosto las donaciones bajen menos que otros veranos, cuando suelen caer un 20%. Cada mes se realizan unas 23.000 donaciones de sangre y en agosto bajan hasta las 19.000; este año, calculan llegar a las 20.000. "La donación de sangre ha entrado en un territorio desconocido con la pandemia", observa el director asistencial del Banco de Sangre, Enric Contreras.
Eso sí, los donantes han respondido a los llamamientos y, por ejemplo, durante el impacto más duro del virus, las donaciones a los hospitales aumentaron ante la imposibilidad de realizar campañas, por ejemplo, en escuelas o empresas. Por otra parte, el Banco de Sangre retoma la campaña de plasma de personas, sobre todo hombres, que hayan tenido la covid-19 para investigación y eventual tratamiento.
La donación de sangre ha cambiado con la pandemia del coronavirus. "Es absolutamente diferente respecto a la de otros veranos. De un acto en muchos casos espontáneo ha pasado a serlo con fecha y hora, en agenda", contrapone el doctor Contreras en una entrevista a la ACN sobre las donaciones de sangre y las reservas en este verano ligado a la emergencia sanitaria del coronavirus.
El Banco de Sangre y Tejidos ha adaptado la recogida a las circunstancias de la pandemia para evitar básicamente que se acumulen los donantes en los espacios de recogida, como las unidades móviles, centros cívicos y otros equipamientos o en los hospitales. Por eso ahora los donantes deben apuntarse previamente. Con todo, si una persona se anima in situ a donar y en aquellos momentos se pueden garantizar las medidas de seguridad -distancia, desinfección del espacio, entre otras-, la aceptan.
Con la misma lógica de evitar aglomeraciones, el Banco de Sangre tampoco puede promover maratones de donación, al menos tal como se habían celebrado hasta ahora. "Una de las maratones más grandes coincidía con las fiestas de Santa Tecla, en la que superábamos las 1.000 donaciones en el Teatro de Tarragona", recuerda el doctor Contreras la cita en la Rambla Nova de esta ciudad, para añadir: "Ahora no podemos promover que se acumule mucha gente en un espacio cerrado, por eso debemos plantearnos maratones en todo caso repartidas en muchos días".
Aunque el descenso en las donaciones típico de cada verano por el cambio de hábitos se prevé ligeramente menor este año, el director asistencial del Banco de Sangre destaca que les está "costando mucho" conseguirlo. "Estamos haciendo muchas llamadas y enviando muchos correos y mensajes. Nos está costando mucho llenar las agendas para garantizar la entrada de componentes sanguíneos", recalca. Ahora bien, este trabajo intensivo para dar hora para las donaciones es, precisamente, uno de los factores que explican por qué el descenso se prevé inferior este verano.
También se han necesitado más donantes en los últimos meses, sobre todo en junio y julio, por el aumento de operaciones y trasplantes para recuperar la actividad asistencial que se aplazó durante el impacto más virulento de la pandemia. En general, se necesitan entre 700 y 900 donaciones diarias y sobre todo se vigilan las necesidades de plaquetas. En una donación, la sangre se divide en glóbulos rojos, que caducan en unas seis semanas; el plasma, que se puede congelar durante unos tres años y las plaquetas, que sólo se pueden guardar unos cinco días. Por eso es necesario un goteo constante de donaciones.
"No sabemos qué pasará en septiembre o en octubre ni cuál será la situación. Por ejemplo, no sabemos si los hospitales tendrán que aplazar operaciones o, al contrario, estarán recuperando las que no pudieron hacer", apunta sobre el "terreno desconocido" en el que se ha adentrado la donación de sangre desde marzo, cuando se declaró la pandemia. Entonces se tuvieron que aplazar la mayoría de operaciones y, por tanto, las necesidades de sangre disminuyeron.
"En esta situación, debemos ir día a día, aunque suene a tópico", reflexiona Contreras, que explica que realizan reuniones semanales de planificación y cada día revisan las agendas de las campañas y las entradas de sangre.
Con todo, el doctor Contreras encuentra algunas certezas: "No sabemos cómo reaccionará la gente en otoño, pero sí sabemos cómo han reaccionado. En el momento más complicado de todos de la pandemia, la gente respondió a los llamamientos y vino a donar sangre. En ningún momento las reservas de sangre en Cataluña estuvieron por debajo de los límites de seguridad".
Durante los primeros meses de la pandemia, el número de donantes en los hospitales, que son los puntos fijos de donación, pasó de los 300 diarios a unos 400. "La gente estaba en casa y no podíamos hacer campañas en escuelas y empresas porque estaban cerradas. Hicimos un llamamiento y respondieron", señala, para añadir: "Los donantes son muy conscientes de que no hay alternativa a la donación de sangre y que los pacientes la necesitan para vivir. Esto se encuentra por encima del miedo que podía dar ir a un hospital en aquellos momentos".
Plasma de pacientes recuperados de la covid-19
El Banco de Sangre vuelve a poner en marcha la recogida de plasma de personas que han tenido la covid-19. Se trata de un plasma con anticuerpos frente a la enfermedad que se podría administrar a los pacientes. Hoy por hoy este no es un tratamiento estándar ni generalizado y se ha limitado a la investigación para contestar a la pregunta de si es efectivo o no.
Este llamamiento se dirige sobre todo a los hombres de entre 18 y 65 años que no hayan sido transfundidos previamente y que haga al menos 28 días que hayan pasado la enfermedad. En el caso de las mujeres, se les debe realizar una prueba previa ya que, si han estado embarazadas, podrían tener un anticuerpo en el plasma que podría provocar una complicación en la transfusión.
El Banco de Sangre tiene almacenadas en estos momentos unas 1.000 donaciones de plasma con anticuerpos contra el coronavirus a disposición de los hospitales por si se acaba demostrando que este tratamiento funciona.
