El despliegue de los centros de atención a menores víctimas de violencias sexuales Barnahus en 13 ciudades catalanas multiplicó por 2,5 en el año 2024 la tasa de casos detectados por cada 10.000 niños y adolescentes respecto al año anterior. Así, partiendo de los 2,8 casos de 2018, cuando todavía no había ningún Barnahus, se pasó a los 3,7 en 2020 con la primera Barnahus en Tarragona, y a los 6,6 en 2023, pero en 2024 aumentaron hasta los 16,5, ya con 13 centros. En 2024 se detectaron 2.897 casos, el 78% de los cuales eran niñas y el 53,1% pasaron dentro de la familia.
Balance y retos
La consellera de Derechos Sociales e Inclusión, Mónica Martínez Bravo, la secretaria de Infancia, Adolescencia y Juventud, Teresa Llorens, y la directora general de Atención a la Infancia y la Adolescencia, Isabel Carrasco, han valorado muy positivamente el funcionamiento de estos nuevos centros y han asegurado que el hecho de que todos los servicios de la administración se coordinen en un único punto para facilitar la atención a las víctimas hará que aumente la detección de casos.En la primera semana que llega un caso en una Barnahus se reúnen todos los profesionales implicados para adaptar la atención, tratamiento y seguimiento a cada víctima y sus circunstancias personales. Así, por ejemplo, si el menor vive lejos de la Barnahus y ya lo trata un profesional más cercano a su domicilio, se deriva la atención psicológica a este profesional. Muchos casos llegan sin una denuncia previa a los juzgados, y allí se puede apoderar a las víctimas y a las familias para que den el paso, aunque no es imprescindible. Reconocen que los abusos y agresiones dentro de la familia son los más difíciles de detectar, de denunciar y de tratar. No obstante, la Procurador está obligada a comunicar el caso a la fiscalía si ve suficientes indicios de delito.Martínez Bravo ha destacado que Cataluña es pionera en el sur de Europa con este modelo y que próximamente se podría extender a otros puntos del Estado. En total hay más de 100 profesionales contratados para atender a los menores y todos los centros cuentan con el proyecto Huscan de terapia con perros. El reto ahora es hacer una evaluación externa del modelo entre 2025 y 2027 para acabar de decidir si se cambia algo, si se abren nuevos centros o si los que hay se integran en la estructura de la Generalitat, como el de Tarragona, o se subcontratan a entidades sociales. Además, se trabaja en la construcción de espacios definitivos en seis de los territorios: Tortosa, Terrassa, Mataró, La Seu, Lleida y Manresa. La consellera ha remarcado que el hecho de facilitar la denuncia, aunque no sea policial ni judicial, y el acompañamiento a las víctimas, hace que se puedan detectar más casos y se evite la impunidad. También se evita la revictimización que supondría tener que explicar más de una vez y ante personas diferentes la agresión sexual sufrida.Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
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