Descubren nuevas vías para tratar enfermedades inflamatorias intestinales

11 de julio de 2022 a las 13:27h

La grasa corporal de la mucosa intestinal de las personas con enfermedad de Crohn sufre un cambio en su color, pasando de blanco a beige. Esta conversión provoca un aumento de la temperatura abdominal, un síntoma que es posible visualizar a través de una cámara termográfica. Con esta herramienta diagnóstica se abre la puerta a iniciar nuevas vías para el seguimiento y tratamiento farmacológico de la enfermedad. Este ha sido el descubrimiento principal de un estudio en el que ha formado parte un equipo investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), la Universidad Rovira i Virgili (URV), el Hospital Universitario Joan XXIII, el Hospital Vall d'Hebron y el CIBERDEM. Los resultados de la investigación se han publicado en el Journal of Crohn's and Colitis.

El estudio, liderado por los grupos Diamed e IBODI del IISPV, ha puesto de manifiesto que el tejido adiposo -la grasa corporal- de la mucosa intestinal, que es la que tienen más dañada este tipo de pacientes, experimenta un proceso de conversión -conocido científicamente como browing- en su color, que pasa de ser blanco a ser beige. Este tipo de tejido adiposo de color beige es común en bebés, pero se va perdiendo a medida que crecen. En varios modelos animales se ha constatado que tenerlo aumentado protege el organismo ante la obesidad, la diabetes o enfermedades inflamatorias y, por lo tanto, es beneficioso para la salud.

"Lo que hemos observado en pacientes con la enfermedad de Crohn es que alrededor de su intestino dañado crece una grasa que, en parte, es marrón. En realidad es grasa blanca que se ha convertido en grasa beige u oscurecida", explica Carolina Serena, investigadora del grupo del IISPV. Esto abre nuevas vías hasta ahora inexploradas para que puedan desarrollarse nuevas terapias dirigidas a pacientes de Crohn.

Otro de los descubrimientos de este grupo investigador es que un aumento de la temperatura abdominal en pacientes con esta enfermedad activa puede ser un indicador de que tienen una mayor presencia de este tejido adiposo de color beige. A través de una técnica llamada termografía se puede identificar este aumento de temperatura, lo que hace pensar a los investigadores que puede ser de utilidad para el seguimiento y tratamiento farmacológico de la enfermedad.

El papel clave de la microbiota intestinal

Este fenómeno de conversión del color, el browning, en el caso de los pacientes con la enfermedad de Crohn se podría desencadenar por dos motivos: el primero es el aumento de un metabolito que producen las bacterias intestinales (la microbiota) llamado succinato. Esta circunstancia en sí misma constituye un indicador para el diagnóstico de la enfermedad de Crohn. El segundo desencadenante sería la presencia de ciertas bacterias presentes en esta grasa. Previamente, el grupo DIAMET había demostrado que en el caso de los pacientes con esta enfermedad, las bacterias de la microbiota intestinal se esparcen debido a la gran permeabilidad de sus paredes. Precisamente, una de las funciones de la grasa que rodea el intestino de estos enfermos de Crohn es proteger el propio cuerpo para que estas bacterias no vayan al torrente sanguíneo, hecho que podría acabar causando una sepsis, una infección extrema que puede ser mortal.

"En este trabajo hemos visto que una infección por bacterias también causa la conversión de tejido blanco a beige modificando las células madre de la grasa a un fenotipo beige", comenta Sonia Fernández, investigadora responsable del grupo de investigación DIAMET. "Creemos que el aumento de este tejido adiposo beige podría ser la estrategia que tiene el organismo para combatir la inflamación en este tejido y para recuperarse", añade la investigadora Diandra Monfort.

Incidencia de la enfermedad en el Estado español

La incidencia de Crohn y la colitis ulcerosa, enfermedades inflamatorias más conocidas, se ha multiplicado por 10 en el Estado español en los últimos 25 años y actualmente se detectan unos 2.000 nuevos casos cada año, con un incremento del 2,5% en este período de tiempo, según la Confederación ACCU.

Estas enfermedades afectan sobre todo a los y las jóvenes -se empieza a diagnosticar entre los 15 y los 25 años- y a menudo, también, a los niños. Con todo, puede haber personas que presenten los primeros síntomas a los 50 o a los 60 años.