Asesinan a María Dolores Sandoval pero cuyo cuerpo sigue sin aparecer. El principal acusado de su desaparición es Agustín, que ha reconocido haberla descuartizado porque ya estaba muerta.
María Dolores Sandoval, de 54 años y madre de 3 hijas, desapareció en Cartagena en diciembre de 2018. La investigación situó a su pareja Agustín, un hombre de 60 años, como principal sospechoso de su desaparición.
La Fiscalía y la acusación sostienen que Agustín mató a María Dolores, y luego se deshizo del cuerpo. Piden para él 15 años de prisión por homicidio más cinco meses por profanación de cadáver. El acusado explicó ayer su versión ante el jurado popular con una frialdad absoluta.
«Cuando llegué del trabajo la encontré muerta, me asusté y la descuarticé». Es la versión que hoy ha vuelto a ofrecer Agustín ante el jurado popular con una sorprendente tranquilidad. El acusado ha especificado que la cortó en trozos «con una sierra mecánica» y metió los trozos «en bolsas de plástico en un baúl congelador».
No se sabe dónde se encuentra el cuerpo de la víctima, aunque hoy en día se la da por muerta. Esto es clave con respecto al horizonte penal del acusado, porque la ausencia del cadáver impide conocer su final. De hecho, el magistrado ya advirtió al comienzo que sería «un juicio duro» debido a esta circunstancia.
Nueve hombres y mujeres tendrán que juzgar este crimen sin cadáver, con la dificultad que esto conlleva. El acusado afirma su relato y asegura que no mató a la víctima, sino que solo la descuartizó y se deshizo de ella. En su declaración ha afirmado que lo hizo por miedo a que se le acusara de su muerte, según explica Catalunyadiari.
«Llegué del trabajo y me la encontré estirada en la cama», ha relatado, «no respiraba y tenía vómito encima». A continuación ha asegurado que «me asusté y no sé por qué actué así». «Creí que me darían a mí las culpas», ha añadido para justificar sus actos.
Con esta estrategia, Agustín pretende asumir solo el segundo de los delitos que conlleva una pena de cinco meses de prisión. Pero no reconoce el peor de los delitos, el de homicidio, que le dejaría 15 años sin libertad. Eso sí, Agustín no se ha ahorrado ningún detalle a la hora de explicar cómo descuartizó a su pareja.
«Yo solo sé descuartizar conejos, lo hice por intuición», ha aclarado, antes de proceder al escalofriante relato. Según el fiscal, Agustín mantenía una relación de dominación sobre la víctima, a quien casi no dejaba salir de casa. Él lo ha negado y ha afirmado que «tenía tanta libertad o más que yo».
La defensa reitera que no hay ninguna prueba del delito de homicidio: «no se puede condenar por un hecho no demostrado». Pero la acusación contraataca diciendo que todas las versiones de Agustín «son crueles y no tienen ninguna lógica». La Fiscalía, por su parte, no tiene «ninguna duda de que el acusado la mató».