Consejos básicos para aprender a meditar

27 de mayo de 2021 a las 12:48h

La meditación es una técnica milenaria que cuenta con muchos seguidores en la actualidad y que ayuda a controlar el estrés, a empatizar con los demás y en general a mejorar nuestra calidad de vida. Son muchos por lo tanto sus beneficios y no solo en el ámbito mental, ya que también mejoran nuestro bienestar físico tales como mejorar el sistema inmunitario, corregir nuestra postura y aprender a tolerar más el dolor.

A pesar de su apariencia simple, no es fácil, ya que requiere mucha práctica para llegar al punto de concentración necesario, sobre todo al principio, por lo que unos consejos básicos pueden sernos de gran ayuda.

1. Lo primero que hay que hacer antes de comenzar con la meditación es informarnos de las diferentes técnicas que existen y elegir la que más se adapte a nuestras posibilidades y necesidades.

2. Cuando ya tenemos claro qué tipo de meditación seguir, el segundo paso será vestirnos cómodamente. Para ello, nos quitaremos los zapatos y nos pondremos ropa ancha. Tampoco olvidaremos desprendernos de relojes, móviles o cualquier otro objeto que pueda desconcentrarnos.

3. Elegiremos un escenario tranquilo, retirado, libre de ruidos y donde nos aseguraremos no ser interrumpidos.

4. Adoptaremos la postura correcta. Es fundamental una buena postura para meditar, porque gracias a ella controlaremos la respiración y daremos estabilidad al cuerpo y también a la mente. Hay posturas zen específicas para la meditación como son el loto, medio loto, cuarto de loto y seiza. No obstante, al menos al principio, lo que debemos lograr es sentirnos cómodos, que la espalda esté recta y los hombros y brazos relajados, por lo que pueden aceptarse otras opciones como mantenernos de rodillas o incluso estirados, pero siempre manteniendo las anteriores pautas.

5. Sentarse sobre una buena base: existen cojines especiales (los llamados Zafu) o también los bancos de meditación: ambos dos ideales para lograr corregir la postura.

6. Concentrarse sobre un objeto o sobre la misma respiración.

7. Aumentar el tiempo de concentración progresivamente. Primero comienza con unos pocos minutos al día con el objetivo de llegar a conseguir unos 20 o 30 minutos. Y eso sí, incorporarlo a nuestra rutina diaria. Es preferible meditar un poco cada día, que no demasiado solo un día a la semana.

8. Finalmente, elige un mantra. Es decir, una frase o palabra que te acompañará durante el proceso de meditación y que te irás repitiendo continuamente. El más utilizado es el OM.

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C CIUTAT
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