Habitualmente no solemos realizar una limpieza completa de la lavadora, cuando lo recomendable es hacerlo cada tres meses o al menos dos veces al año, no tan solo para proteger mejor nuestra ropa, sino lo que es más importante, para alargar considerablemente la vida útil del electrodoméstico.
Para hacerlo correctamente, hay tres zonas fundamentales donde actuar y estas son: - El tambor - La goma - El fieltro.
Tambor: el mejor truco para limpiarlo es verter en el cajón del jabón un vaso de bicarbonato, y a continuación un vaso de vinagre (sea de limpieza o de cocina, ambos son igual de efectivos) y programar (vacía de ropa), un lavado al menos a 60 °C. Con esto no solo conseguiremos lavar el tambor, sino también el mismo cajón del detergente, los conductos y el desagüe. No obstante, si vemos que el cajón no ha quedado del todo limpio, podemos extraerlo (si el modelo de lavadora lo permite) y limpiarlo con la misma mezcla anterior, o simplemente con jabón. Eso sí, es conveniente secarlo bien antes de volverlo a colocar nuevamente en su sitio. Otra opción es sumergir durante 5 minutos el cajetín en vinagre. Como ya sabemos, el vinagre además de limpiar, desinfecta y elimina los olores.
Goma: en esta zona suele acumularse mucho moho debido a las juntas y pliegues que posee. Para acabar con esta suciedad, podemos utilizar también la mezcla de bicarbonato y vinagre y fregar con un poco de fuerza.
Fieltro: un exceso de suciedad puede llegar a obstruirlo y producir una avería. Es la pieza más compleja comparada con las otras dos, en parte, porque no siempre sabemos dónde se sitúa. En general, suele encontrarse dentro del tambor, pero si no lo sabemos o no lo vemos fácilmente, siempre lo podemos consultar en el manual de instrucciones, o buscar la información por internet. Antes de proceder a sacarlo, es aconsejable realizar un ciclo de vaciado o al menos, desconectar la lavadora de la red eléctrica. Una vez extraído el filtro, lo limpiaremos de pelos, pelusas y otra suciedad que contenga. Y una vez limpio, lo volveremos a colocar.
Con estos fáciles pasos, nos aseguramos de tener una lavadora perfectamente limpia. No obstante, para facilitar en parte este trabajo, actualmente existen ya en el mercado lavadoras con un programa específico para limpiar el tambor. Un último consejo que es interesante seguir, es dejar siempre la puerta de la lavadora abierta cuando no la estamos utilizando y sobre todo abrirla enseguida después de finalizar cualquier lavado, para que se seque bien y evitar el moho.
